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Marihuana: Seis mitos :: Drogas México
autor

Viridiana Rios

Respuesta de Viridiana Ríos a Dos mitos menos
Marihuana: Seis mitos
How to win the Mexican drug war


Defensores y detractores de la legalización de la marihuana: Este artículo está lleno de malas noticias. La legalización no necesariamente reducirá la violencia criminal, debilitará a los cárteles de la droga y limitará el número de personas que van a prisión como sus defensores argumentan. Quienes por el contrario dicen que la legalización creará una...
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Marihuana: Seis mitos

Nexos, Viridiana Rios

Lunes 7 de octubre de 2013 (07/10/13)
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Defensores y detractores de la legalización de la marihuana: Este artículo está lleno de malas noticias.

La legalización no necesariamente reducirá la violencia criminal, debilitará a los cárteles de la droga y limitará el número de personas que van a prisión como sus defensores argumentan. Quienes por el contrario dicen que la legalización creará una masa crítica de adictos, principalmente jóvenes, o traerá irremediables y severas consecuencias de salud pública tampoco están en lo correcto.

Un debate responsable sobre la legalización de la marihuana en México debe empezar por hacer notar muchos de los mitos que existen en el tema. Aquí describo seis de los más importantes.

1: Consumir marihuana en México es ilegal

No realmente.

En agosto de 2009 la Ley General de Salud fue modificada para eliminar sanciones a individuos que porten hasta cinco gramos de marihuana bajo el argumento de que dicha cantidad es de consumo personal. Es decir, aquel que la porta no es un criminal, es un adicto.

Muy pocos ciudadanos saben esto y las autoridades se aprovechan de ello extorsionando al menos al 66% de las personas que son identificadas con dosis de consumo (Cupihd, 2012). Las autoridades en realidad sólo están obligadas a informar al consumidor sobre la ubicación de centros de rehabilitación e invitarlos a tomar tratamiento (Pérez-Correa, et al. 2013). Si el individuo es identificado con más de cinco gramos y hasta cinco kilos es considerado narcomenudista, un delito que sólo pueden conocer las autoridades de los estados. Los narcotraficantes son sólo aquellos que son identificados con más de cinco kilos de marihuana

2: La legalización reducirá la violencia

Incierto.

No sabemos qué tanto la legalización de la marihuana afectará los ingresos de los grupos criminales porque no sabemos qué tan grande y relevante es dicho ingreso para ellos.

Se estima que entre 15% y 26% del ingreso de los cárteles mexicanos viene de la venta de marihuana a Estados Unidos (Kilmer, et al., 2012). Sin embargo, el mercado mexicano es tan sólo 15% de éste (SSP, 2011), lo cual implica que sólo 4.3% del ingreso de los grupos criminales viene de la venta de marihuana en México. Tal cantidad puede resultar poco significativa para financiar sus enfrentamientos con bandas rivales.

Incluso, asumiendo que las ganancias por ventas de marihuana fueran importantes, no se puede saber qué efectos tendría una disminución de los ingresos criminales en su propensión a la violencia. Una disminución en los ingresos de los cárteles de la droga podría causar que los grupos criminales se enfrentaran por controlar cualquier otro mercado que quedara disponible con particular ímpetu, o por el contrario, podría pacificarlos al impedirles comprar armamento.

En Portugal, donde el consumo de marihuana fue descriminalizado en 2001, los homicidios se redujeron los primeros años pero luego comenzaron a incrementarse de nuevo (Caulkins, et al., 2012).

De hecho, no existe una relación entre altos ingresos criminales y altos niveles de violencia; grupos criminales con grandes ganancias operan sin confrontaciones violentas alrededor del mundo (Ríos, 2013a). Bolivia y Perú son grandes productores de droga y aun así tienen tasas de homicidios más bajas que muchos otros países latinoamericanos (Ríos, 2013b). La mafia japonesa controla el mercado más grande de metanfetaminas de Asia y aun así carece de grandes episodios violentos (Ríos, 2012).

3: La legalización reducirá el número de presos

Falso.

No es verdad que la legalización desahogará nuestro sistema penitenciario y controlará sus costos al reducir la gran cantidad de personas que cumplen penas por consumir o vender marihuana, porque dichas personas son muy pocas.

En todo México durante 2012 sólo 109 personas fueron condenadas luego de haber sido consignadas únicamente por “delitos insuficientemente especificados contra la salud” (INEGI, 2013). Si bien los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP, 2013) marcan que en 2012 fueron iniciadas 14 mil 331 averiguaciones previas o carpetas de investigación por narcomenudeo, estos números se refieren a denuncias, no al número final de individuos procesados, sentenciados o a los condenados. Aun las 14 mil 331 denuncias representan sólo 0.8% del total de un millón 827 mil 506 denuncias del fuero común y federal (SNSP, 2013).

Otras estadísticas presentan números más elevados de sentenciados por delitos contra la salud, pero nunca lo suficientemente altos como para realmente afectar el número de personas que están en prisión. Se argumenta que de agosto de 2012 a febrero de 2013 se detuvo en la ciudad de México a 62 personas por narcomenudeo, y que en 2010 y 2009 a 898 y 720 personas, respectivamente (Cupihd, 2013). Otras fuentes cuentan hasta 223 casos de detenidos por mes desde 2012, y dicen que de agosto de 2012 a febrero de 2013 se ha condenado a 605 personas en el Distrito Federal (AFP, 2013).

Incluso esos muy pequeños números pueden ser mucho menores porque las estadísticas aquí mencionadas describen los casos de todas las drogas (delitos contra la salud, genéricos), sin seleccionar sólo los relacionados con marihuana. Estudios comparativos internacionales muestran que, en general, son pocos los casos judiciales que se refieren a marihuana. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo 8% de los casos de droga son por marihuana, y menos de 1% de los 40 mil prisioneros estatales y federales que tiene el país por drogas fueron condenados por delitos relacionados con la marihuana (Caulkins, 2012).

Bajo ciertos escenarios cabe la posibilidad de que la legalización de la marihuana, de hecho, incremente el número de personas que están en prisión. Nuevos crímenes serán penalizados. Muy probablemente será un delito manejar usando drogas y lo será también vendérsela a menores. La violación de legislaciones secundarias de este tipo puede aumentar el número de detenidos y de personas que van a prisión.

4: La legalización no generará problemas de salud

Incierto.

Hasta el momento no se ha podido detectar la existencia de una dosis de THC, sustancia activa de la marihuana, que sea letal y se estima que sólo genera adicción en 15% de los usuarios, sin embargo, puede que la marihuana en grandes cantidades y con mayor concentración de THC provoque resultados diferentes. Los estudios al respecto no son contundentes. En los últimos 15 años la potencia promedio de la marihuana, medida en porcentaje de concentración de THC, se ha incrementado en 50% en Estados Unidos (Decorte, et al., 2011). Incrementos similares se han presentado en Italia, Reino Unido y Holanda (Caulkins, 2012).

Por otro lado, está comprobado que cuando la marihuana se consume antes de los 17-18 años de edad, la probabilidad de desarrollar una adicción, y por tanto problemas de salud, es mayor (Villatoro, et al., 2011). En México 75.8% de los usuarios de marihuana la usaron por primera vez a los 16 (Cupihd, 2012). En general, la probabilidad de que los consumidores de marihuana se vuelvan dependientes varía de estudio a estudio, yendo de 13% en Nueva Zelanda a 20% en Austria, pero es siempre mayor cuando los consumidores son más jóvenes (Caulkins, 2012).

Las estadísticas parecen desmentir el hecho de que es imposible morir por sobredosis de marihuana. En México la Secretaría de Salud ha reportado 38 casos de sobredosis mortal por consumo de canabinoides de 2000 a 2008 (Ríos, 2012). En Estados Unidos el Center for Disease Control’s Wonder ha identificado, de 1999 a 2007, 26 muertes por consumo de marihuana, la mitad de éstas debido a síntomas de dependencia (Caulkins, 2012).

Incluso, considerando que las estadísticas de mortalidad son errores de registro (porque bien pueden serlo), lo que está comprobado es que la probabilidad de que los usuarios de marihuana experimenten episodios psicóticos es 40% mayor que la de los no usuarios. Debe notarse, sin embargo, que esto no es particularmente grave pues una persona experimenta en promedio de tres a cuatro a lo largo de su vida. Los consumidores de marihuana experimentarán un par más (Caulkins, 2012).

5: La legalización no aumentará el consumo

Incierto.

No se tienen estadísticas confiables sobre las preferencias de consumo de la marihuana, y sobre cómo éstas cambiarán cuando se legalice. En el DF existen entre 46 mil y 79 mil consumidores (Cupihd, 2012). Otras fuentes mencionan que en el país hay tres millones de adictos, y que el consumo ha aumentado en 50% tan sólo de agosto de 2009 a enero de 2010, pasando de 343.45 a 514.9 toneladas de marihuana por año (Alzaga, 2010). La Encuesta Nacional de Adicciones, quizá el estudio panel más reconocido en la materia, muestra que el porcentaje de consumidores pasó de 1% (1998) a 4.2% (2008) en 10 años.

Se puede teorizar que el consumo aumentará debido a caídas en precios y una nueva facilidad de acceso al producto. Se ha estimado que la legalización podría reducir el costo de la producción de marihuana al 1% (Caulkins, 2012). Si al menos una parte de esta reducción se reflejara en el precio final y considerando que la demanda por drogas ha probado ser elástica, pudiéramos ver un incremento importante en el número de usuarios. La producción de marihuana pudiera ser tan barata (5-20 dólares por libra; Caulkins, 2012) que ésta pudiera regalarse a los consumidores de bares y restaurantes si, por ejemplo, la marihuana aumentara el hambre o la propensión a beber alcohol.

Sin embargo, lo cierto es que el consumo de marihuana no es mayor en lugares en donde la sustancia es legal. La descriminalización de la droga en Portugal no aumentó su consumo, y en Holanda la variable más importante para predecir el consumo no es la libertad para hacerlo sino el número de lugares expendedores (Caulkins, 2012). En Estados Unidos 12.3% de la población a nivel nacional consume marihuana, menos que el 7.7% que la consume en California en donde la legislación permite el consumo de marihuana médica —con pocas restricciones al acceso a recetas médicas de prescripción—. De hecho, los estados con mayor consumo son Vermont y Alaska, ambos con 11% de su población consumiendo marihuana (Caulkins, 2012).

Así, cabe la posibilidad de que el consumo de drogas disminuya con la legalización al reducir el contacto que los ciudadanos tienen con los vendedores ilegales de sustancias. Al momento, para comprar marihuana es necesario lidiar con criminales que pueden ofrecer otras drogas al consumidor. Si estas ligas se cortan, puede que menos individuos prueben cocaína u otras sustancias, y por tanto las consuman.

6: La legalización aumentará los adictos, el crimen y la deserción escolar

Falso.

El consumidor de marihuana promedio parece ser productivo, mucho más de lo que se presume. 70% de los usuarios de marihuana en el DF tienen un trabajo, 43% estudia y 20% estudia y trabaja (Cupihd, 2012). Incluso, hay estudios que han demostrado una correlación positiva entre salario y consumo de marihuana después del trabajo (Caulkins, 2012), probablemente porque son los que tienen salarios más altos y pueden comprarla y consumirla durante su tiempo libre.

La relación entre consumo de marihuana y actividad criminal no está comprobada. En México, sólo uno de cada 10 delincuentes cometió el delito que se le imputa consumiendo drogas, y de éstos sólo 11% estaba consumiendo marihuana. Sin embargo, 42% de los que fueron detenidos por cometer delitos consumiendo drogas ya había cometido un delito con anterioridad, sin estar drogado (Cupihd, 2012). La decisión para delinquir y la de consumir drogas parecen ser independientes una de la otra, y en los casos en los que el delincuente está drogado, lo está con drogas más duras que la marihuana. Respecto al tipo de crimen que se comete los usuarios de marihuana son menos propensos a la violencia pero, a diferencia de lo que comúnmente se cree, son igualmente propensos a chocar que los que manejan conduciendo alcoholizados.

Finalmente, tampoco está comprobado que el consumo de marihuana influya en el aprovechamiento escolar. La evidencia no es contundente porque no se ha podido identificar la dirección de la causalidad (Caulkins, 2012). No se sabe si el bajo aprovechamiento escolar hace que los niños sean más propensos a realizar actividades que posteriormente se relacionen con el consumo de drogas, como por ejemplo faltar a clase para estar con amigos que después le invitan droga, o si es el consumo de drogas hace que el niño falte a la escuela. Puede ser que haya factores psicológicos y físicos que haga que ciertos niños sean más propensos al bajo rendimiento escolar y también al consumo de drogas.

Viridiana Ríos. Doctora en gobierno por la Universidad de Harvard y colaboradora del Programa de Pobreza y Gobernabilidad de la Universidad de Stanford.

Referencias

AFP, “Condenan a 99% de narcomenudistas en DF”, Noticias Primero, abril 1, 2013.

Alzaga, Ignacio, “Se duplicó en seis meses el mercado de drogas: SSP”, Milenio Diario, enero 22, 2010.

Caulkins, Jonathan P., Angela Hawken, Beau Kilmer y Mark A. R. Kleiman, Marijuana legalization: What everyone needs to know, Oxford University Press, 2012.

Cupihd, “Primera encuesta de usuarios de drogas ilegales en la ciudad de México”, 2012.

Cupihd, “De drogadictos a usuarios: la aplicación de la nueva ley contra el narcomenudeo en el DF”, febrero 5, 2013.

Decorte, Tom, Gary W. Potter y Martin Bouchard (eds.), World wide weed: Global trends in cannabis cultivation and its control, Ashgate Publishing, 2011.

INEGI, “Sentenciados con sentencia condenatoria y un solo delito”, en Estadísticas Judiciales en Materia Penal, Fuero Común y Federal, año de ocurrencia 2012, Consulta Interactiva de Datos (consultado en julio, 2013).

Kilmer, Beau, Jonathan P. Caulkins y Brittany M. Bond, Reducing drug trafficking revenues and violence in Mexico: Would legalizing marijuana in California help?, RAND, 2010.

Pérez-Correa, Catalina, Fernanda Alonso y Karen Silva, “La reforma en materia de narcomenudeo: seguimiento de los cambios legislativos institucionales”, documento de trabajo del CIDE, junio, 2013.

Ríos, Viridiana, How Government Structure Encourages Criminal Violence: The Causes of Mexico’s Drug War, PhD Dissertation, Harvard University, Cambridge, Massachusetts, 2012.

Ríos, Viridiana, “How to Win the Mexican Drug War”, The Washington Post, abril 12, 2013.

Ríos, Viridiana, “Government Coordination deters crime” (mimeo.), de próxima publicación en Journal of Conflict Resolution, 2013.

SSP, “Radiografía del índice delictivo en México”, presentación de la Secretaría de Seguridad Pública, Promexico, enero, 2011.

Villatoro Velázquez, Jorge A. et al., “Tendencias del uso de drogas en la ciudad de México: Encuesta de Estudiantes del 2009”, Salud Mental, 34, pp. 81-94, 2011.

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