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Mujeres, delitos de drogas y sistemas penitenciarios en América Latina
Seguridad ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuesta para Am
La máscara del novelista


Informe Regional de Desarrollo Humano 2013-2014 Prólogo La región latinoamericana se ha establecido firmemente en el escenario internacional,y avanza en la reducción de la pobreza y la desigualdad, en el crecimiento económicoy la estabilidad financiera. Sin embargo, algunos desafíos persisten: en su conjunto la región sufre...
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Seguridad ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuesta para América Latina

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD (UNDP)

Viernes 1 de noviembre de 2013 (13/01/14)
Centro Regional de Servicios para América Latina y el Caribe ver en latinamerica.undp.org

Informe Regional de Desarrollo Humano 2013-2014



Prólogo

La región latinoamericana se ha establecido firmemente en el escenario internacional,y avanza en la reducción de la pobreza y la desigualdad, en el crecimiento económicoy la estabilidad financiera.

Sin embargo, algunos desafíos persisten: en su conjunto la región sufre la pesadacarga de la violencia, con más de 100.000 homicidios registrados por año. La mayoríade los países de la región tienen tasas de homicidio con niveles de epidemia, según laclasificación de la Organización Mundial de la Salud, con tasas mucho más altas queen otras regiones. Los costos humanos y sociales de esta violencia son demasiadoaltos.

Esta realidad llevó al PNUD a dedicar su Informe Regional de Desarrollo Humanopara América Latina 2013-14 al desafío de garantizar la seguridad ciudadana.“Seguridad Ciudadana con Rostro Humano: Diagnóstico y propuestas para AméricaLatina”evidencia los problemas de la delincuencia y la violencia en la región, yofrece importantes recomendaciones para mejorar las políticas públicas sobreseguridad ciudadana. El informe tiene como antecedentes el Informe de DesarrolloHumano para Centroamérica del PNUD,“Abrir espacios para la seguridad ciudadanay el desarrollo humano“, lanzado en el 2009, y el Informe de Desarrollo Humano delCaribe,“Desarrollo Humano y el cambio hacia una mejor seguridad ciudadana”,del 2012.

En todo el mundo, el Estado de derecho y la seguridad ciudadana son elementosclave de los programas del PNUD. Trabajamos para mejorar los sistemas de justicia yla aplicación de la ley, y también nos enfocamos en las medidas preventivas, comola generación de oportunidades de empleo y promoción de la inclusión social, y unacultura de paz y de estabilidad.

La seguridad ciudadana, tal como se define en el presente informe del PNUD, es untema delicado que preocupa a muchos tomadores de decisión y repercute al calor delas campañas electorales. No es de extrañar que el tema haya escalado en AméricaLatina hasta convertirse en la principal preocupación pública en muchos países. Elnivel de inseguridad que muchos sufren en la región impide el desarrollo humano.

Este informe analiza el fenómeno de la seguridad ciudadana en profundidad,estudiando experiencias exitosas, y proponiendo recomendaciones concretas paramejorar las políticas públicas. La Dirección Regional del PNUD para América Latina yel Caribe ha involucrado a expertos y líderes políticos de alto nivel en la discusión yelaboración del informe, y ha reunido una gran cantidad de datos y análisis los cualesplanea seguir mejorando tanto en su alcance como en calidad.

El PNUD trabaja activamente en temas de seguridad ciudadana en la mayoría de lospaíses de América Latina y el Caribe. En algunos casos, hemos apoyado el desarrollode políticas nacionales integrales de seguridad ciudadana y convivencia, la creaciónde observatorios de violencia, y hemos participado en las reformas legales para elcontrol de armas o en el diseño de planes locales de seguridad. Los resultados sonprometedores en muchos países. Con este nuevo informe, estamos listos a convertirsus propuestas en acciones y a ampliar nuestras relaciones con los países de AméricaLatina y el Caribe para mejorar la seguridad ciudadana y el desarrollo humano.

Helen Clark

Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas yAdministradora del Programa de las Naciones Unidas para elDesarrollo (PNUD)

Presentación

América Latina muestra hoy en día economías más fuertes e integradas, menospobreza, democracias más consolidadas, así como Estados que han asumidomayores responsabilidades en la protección social. Pero, el flanco débil de la regiónes la violencia, el crimen y la inseguridad. En la última década la región ha sufrido unaepidemia de violencia, acompañada por el crecimiento y difusión de los delitos, asícomo por el aumento del temor entre los ciudadanos.

Entre 2000 y 2010 la tasa de homicidios de la región creció 11%, mientras que en lamayoría de las regiones del mundo descendió o se estabilizó. En una década hanmuerto más de 1 millón de personas en Latinoamérica y el Caribe por causa de laviolencia criminal. Por otra parte, considerando los países para los cuales se cuentacon información, los robos se han casi triplicado en los últimos 25 años. Y, en un díatípico, en América Latina 460 personas sufren las consecuencias de la violencia sexual;la mayoría son mujeres. La violencia y el delito dañan directamente el núcleo básicode derechos que están en la base del desarrollo humano: la vida y la integridad físicay material de las personas.

El deterioro de la seguridad no se ha dado de manera homogénea. En algunos paísesla violencia letal es la que más aqueja a la población mientras que, en otros, los nivelesde homicidio son relativamente bajos, peroel aumento repentino y considerable delos delitos patrimoniales ha disparado la percepción de inseguridad en la ciudadanía.Al mismo tiempo, al interior de los países la situación es heterogénea, con municipios,estados o departamentos que tienen indicadores comparables a los países de Europa,y lugares en los que la violencia letal es incluso mayor a la de países en guerra.

Los Estados de la región muestran grandes déficits de capacidades en materia dejusticia y seguridad. Esto se refleja en índices de impunidad alarmantes, la crisisque atraviesan sus sistemas carcelarios y en la desconfianza de la ciudadanía hacialas instituciones de justicia y policía. A la luz de estos déficits, la privatización de laseguridad ha ido ganando fuerza, lo cual tiende a profundizar la desigualdad en elacceso a la seguridad y deja sin resolver los retos que atraviesa el Estado como principalgarante de la seguridad ciudadana. Paralelamente, los vínculos comunitarios comola familia, la escuela y la comunidad han perdido fuerza en algunos contextos comotensores sociales que permiten cooperación y convivencia positiva , propiciando, enalgunos casos, formas de organización distorsionadas por el temor y la desconfianzacomo la llamada “justicia por mano propia”, así como el apoyo a las políticas de “mano dura"

Para examinar qué hay detrás de este fenómeno de la inseguridad y ofrecerrecomendaciones para mejorar las políticas de los gobiernos en dicha materia, elPrograma de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) decidió elaborar el Informede Desarrollo Humano para América Latina que aquí presentamos. El Informe ofreceuna visión regional de la seguridad ciudadana para los 18 países de América Latinacontinental, desde México hasta Argentina, sumando a la República Dominicana.El Informe excluye a los países del Caribe anglófono, puesto que su situación fueanalizada en profundidad en el Informe de Desarrollo Humano del PNUD titulado“Desarrollo Humano y el cambio hacia una mejor seguridad ciudadana”(2012).

En la preparación de este Informe, la Dirección Regional del PNUD para AméricaLatina y el Caribe contó con un distinguido equipo de especialistas, coordinadopor el cientista político Rafael Fernández de Castro, así como con el apoyo de altosrepresentantes del quehacer público y de la sociedad civil. Cabe destacar queeste esfuerzo de investigación y reflexión, para contribuir a la creación de mejoresy más efectivas políticas públicas ha sido posible gracias a la apuesta decidida delGobierno de España que, a través del Fondo España-PNUD para América Latina,establecido por la Cooperación Española, ha contribuido a materializar esta iniciativa,en una demostración de su espíritu solidario y de los lazos de cooperación y cercaníaque le unen con América Latina.

Este Informe también constituyó un ejemplo de colaboración entre diversas agenciasy organizaciones regionales, así como al interior del Sistema de Naciones Unidas.Con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizamos un estudio de los costoseconómicos del delito; el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) respaldó larealización de algunas encuestas carcelarias cuyos resultados ayudan a comprendermejor las complejidades de los delitos. La participación en el Consejo Asesor delInforme de los máximos directivos del BID, de la CAF, de la Organización de EstadosAmericanos (OEA), de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y del Banco Mundial permitióintegrar una valiosa diversidad de visiones y datos a nuestro estudio. En el ámbito deNaciones Unidas, contamos con el apoyo y la activa participación de la Oficina contrala Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), del Departamento de AsuntosPolíticos (DPA), y de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Enel PNUD, la Dirección de Prevención de Crisis y Recuperación (BCPR) y la Oficina delInforme de Desarrollo Humano (HDRO), fueron socios fundamentales en el procesode elaboración del Informe.

No hay una fórmula mágica y única para resolver el problema, pero la inseguridad sítiene remedio.

América Latina cuenta con experiencias y lecciones aprendidas que son analizadas enel informe. Dichas experiencias van desde la mejora de la actuación policial a partirde su división por cuadrantes y el trabajo cercano con las comunidades; pasando porla recopilación de información estadística y la adopción de nuevas tecnologías paraubicar puntos neurálgicos del crimen y enfocar los esfuerzos de prevención en lasáreas de riesgo; hasta la creación de unidades especializadas al interior de los sistemasde justicia y seguridad para brindar atención a grupos en situación de vulnerabilidadcomo jóvenes y mujeres que han sido víctimas de la violencia.

Las distintas amenazas a la seguridad ciudadana deben ser atendidas medianterespuestas diferenciadas que tomen en cuenta su nivel de organización y losespacios en los que estas operan: el hogar, la escuela o el ámbito público. Finalmente,las políticas de seguridad deben ser evaluadas periódicamente en términos de suefectividad e impactos, asegurando que éstas no generen mayores niveles deviolencia y que funcionen con pleno respeto a los derechos humanos.

En suma, el Informe de Desarrollo Humano regional hace un llamado a que losgobiernos de la región pasen de la reflexión a la acción, con respuestas creativas einnovadoras, aprendiendo de los aciertos y las fallas.

Los avances en materia de seguridad ciudadana no resultan de una sola política aislada,sino de un enfoque multisectorial y de una serie de políticas que incluyan medidasde prevención, reformas institucionales, inversión pública suficiente, cambios enla relación entre Estado y comunidades, voluntad política amplia y sostenida, y laadopción de sistemas de información y de intervención más modernos y eficaces.

Es decir, más que pensar en un modelo único, los tomadores de decisión deben diseñaruna serie de políticas y reformas con objetivos claros y que atiendan necesidades enel corto, mediano y largo plazos. Para ello, se recomienda que las fuerzas políticas ysociales de cada país definan un Acuerdo Nacional por la Seguridad Ciudadana, conel propósito de alinear los esfuerzos públicos y privados hacia la reducción del delitoy la violencia como política de Estado. Entre otras recomendaciones, sugerimos lacreación de un Foro Regional de Seguridad Ciudadana de América Latina y el Caribe,abierto a la participación de los actores no estatales, con el fin de identificar retoscomunes, compartir experiencias exitosas e identificar mecanismos de cooperación.

Este informe nos urge a actuar en los ámbitos, local, nacional, regional y global paraconstruir una visión de seguridad ciudadana que priorice el desarrollo humano. Elobjetivo posible es lograr una seguridad ciudadana con rostro humano.

Heraldo Muñoz

Subsecretario General de las Naciones Unidas yDirector Regional para América Latina y el Caribe del Programa de lasNaciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

ver en latinamerica.undp.org


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