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Promoción de la salud mental
Qué es la salud mental, y cómo se relaciona con la prevención y la reducción de riesgos y daños

Promoción de la salud mental: conceptos, evidencia emergente, práctica


Informe compendiado Prólogo "...no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia." "...que todas las personas logren el mejor nivel de salud posible." "...fomentar actividades en el campo de la salud mental, especialmente aquellas que viven en armonía con las relaciones humanas". Estos objetivos y funciones de la Organización Mundial...
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Promoción de la salud mental: conceptos, evidencia emergente, práctica

Organización Mundial de la Salud OMS

Martes 29 de noviembre de 2005 (07/03/16)
Organización Mundial de la Salud OMS ver en who.int

Informe compendiado



Prólogo

"...no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia."
"...que todas las personas logren el mejor nivel de salud posible."
"...fomentar actividades en el campo de la salud mental, especialmente aquellas que viven en armonía con las relaciones humanas".

Estos objetivos y funciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son el núcleo de nuestro compromiso con la promoción de la salud mental. Desafortunadamente, los profesionales de la salud y planificadores de salud están con frecuencia tan preocupados con los problemas inmediatos de las personas que tienen una enfermedad que no les permite prestar atención a aquellas personas que están "bien". También les resulta difícil garantizar que las condiciones sociales y ambientales rápidamente cambiantes en todos los países del mundo, representan un apoyo en lugar de una amenaza a la salud mental. Esta situación solo está parcialmente basada en la falta de conceptos definidos o la evidencia adecuada para la efectividad de las intervenciones de promoción de la salud. Esto está muy relacionado con la forma en que se capacita a los profesionales y planificadores, lo que ellos observan de acuerdo con su rol en la sociedad y, a su vez, lo que la sociedad espera de ellos. En el caso de la salud mental, esto también está relacionado con nuestra renuencia a discutir abiertamente los problemas de la salud mental.

El Informe Compendiado sobre Promoción de Salud Mental: Conceptos, Evidencia Emergente, Práctica es el esfuerzo más reciente de la OMS para superar estas barreras. Describe el concepto de la salud mental y su promoción. Intenta alcanzar un nivel de consenso sobre las características comunes de la salud mental así como en las variaciones que existen entre las diferentes culturas. El Informe también coloca la promoción de la salud mental dentro del contexto más amplio de promoción de la salud y salud pública. La evidencia proporcionada por algunas de las intervenciones en salud y no relacionadas con la salud para beneficios de la salud mental probablemente les será útil a los planificadores de políticas de salud y profesionales de salud pública. Sin embargo, el énfasis está en la necesidad urgente de una generación más sistemática de evidencia en los próximos años, para que se pueda desarrollar una base científica más sólida en la planificación futura.

La prevención de los trastornos mentales y la promoción de la salud mental son distintas entre sí pero sus objetivos se superponen. Muchas de las intervenciones analizadas en este Informe también aplican a la prevención. Sin embargo, se considera que el alcance de la promoción así como el público aI que va dirigida es mucho más amplio en la promoción de la salud mental. Por esta razón, la OMS está divulgando este informe sobre promoción en forma separada y antes de otro informe sobre evidencia para la prevención de los trastornos mentales.

Espero sinceramente que el presente Informe resulte en la creación de un lugar más definido para la promoción de la salud mental dentro del campo más amplio de promoción de la salud y que seabeneficioso para los países a los que la OMS presta sus servicios.

Dra Catherine Le Gales-Camus
Sub Directora General
Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental
Organización Mundial de la Salud, Ginebra


VER DOCUMENTO ORIGINAL EN INGLÉS (PDF)


Promoción de la salud mental: conceptos, evidencia emergente, práctica: informe compendiado / un informe de la Organización Mundial de la Salud, Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias en colaboración con la Fundación Victorian para la Promoción de la Salud (VicHealth) y la Universidad de Melbourne.


ÍNDICE

Prefacio
Elaboración del Informe Compendiado
Reconocimientos

Mensajes claves

Introducción
¿Qué es salud mental?
La promoción de la salud mental es una parte integral de la salud pública
Salud mental es más que la ausencia de enfermedad mental
Sin salud mental no hay salud: salud mental y conducta

Parte I: Conceptos
Salud y promoción de la salud
Salud mental positiva
El valor intrínseco de la salud mental
Cultura y salud mental
Capital social y salud mental
Salud mental y derechos humanos
un marco conceptual para la acción

Parte II: La evidencia emergente
Objetivos y acciones de la promoción de la salud
Evidencia y su uso en la promoción de la salud mental
Determinantes sociales de la salud mental
Vínculos entre salud física y salud mental
Desarrollo de los indicadores de salud mental
Evidencia de las intervenciones efectivas
Promoción efectiva de la salud mental en países de bajo ingreso
Generación de la evidencia sobre efectividad y rentabilidad

Parte III: Política y práctica
La salud mental es asunto de todos
Promoción de la salud mental: un componente importante de la política de salud mental
Un marco general para la promoción de la salud mental
Desarrollo comunitario como una estrategia para la promoción de la salud: lecciones de un país de bajo ingreso
Desarrollo de las intervenciones sostenibles
Un enfoque intersectorial en la promoción de la salud mental
Colaboración internacional y el rol de la OMS
Recomendaciones claves

PREFACIO

Promoción de Salud Mental: Conceptos, Evidencia Emergente, Práctica: tiene el objetivo de activar la dimensión de la salud mental en la promoción de la salud. La promoción de Ia salud mental está situada dentro del campo más amplio de promoción de la salud, y se coloca junto con la prevención de los trastornos mentales y el tratamiento y rehabilitación de las personas con enfermedades mentales y discapacidades. Al igual que la promoción de la salud, la promoción de la salud mental involucra acciones que apoyan a las personas a adoptar y mantener estilos de vida saludables y a que creen condiciones de vida y ambientes que apoyen la salud. Este Informe Compendiado y el Informe completo sobre el cual se basa, describe los conceptos relacionados con la promoción de la salud mental, la evidencia emergente para la efectividad de las intervenciones, y las implicaciones de las políticas y prácticas de salud pública. Este proyecto complementa el trabajo de otro importante proyecto de la OMS, el cual se enfoca en la evidencia para la prevención de los trastornos mentales.

Este Informe Compendiado incluye una revisión selectiva de la evidencia disponible en diferentes países y culturas. Documenta cómo se pueden lograr y monitorear acciones tales como la abogacía, el desarrollo de políticas y proyectos, los cambios legislativos y en las regulaciones, la comunicación, investigación y evaluación en los países durante todas las etapas del desarrollo económico. El documento considera estrategias para el crecimiento continuo de la base de evidencia y enfoques para determinar la rentabilidad de las acciones. La cooperación y alianzas internacionales jugarán un papel decisivo en la generación y aplicación de la evidencia, por ejemplo, a través del fomento de la acción social requerida y el monitoreo del impacto que las diferentes políticas y prácticas ejercen sobre la salud mental.

Promoción de Salud Mental: Conceptos, Evidencia Emergente, Práctica ha sido escrito para personas que trabajan en muchos de los sectores gubernamentales de salud y no relacionados con la salud, sectores educativos y comerciales cuyas decisiones afectan la salud mental en formas que tal vez no conozcan. También es un relato comprensivo para personas dedicadas a profesiones de salud mental que necesitan respaldar y colaborar con la promoción de la salud mental mientras continúan prestando sus servicios a las personas que viven con enfermedades mentales. Aplica a personas que trabajan en el diseño de políticas y programas en países de bajo, mediano y alto nivel de ingreso y recursos, así como a aquellas personas relacionadas con las guías para la acción internacional. El Informe utiliza un marco de salud pública para abordar el dilema de las prioridades en conflicto que a menudo representan una preocupación para los planificadores y profesionales de la salud, tanto en los países de bajo ingreso como en los entornos de países de mayor ingreso.

[...]

Mensajes claves


Sin salud mental no hay salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud como:
...un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia (OMS 2001, p. 1).

La salud mental es definitivamente una parte integral de esta definición. Las metas y tradiciones de la salud pública y promoción de la salud se pueden aplicar con igual beneficio al campo de la salud mental y a los campos de la salud cardiaca, enfermedades infecciosas y control del tabaco.


La salud mental es más que la ausencia de enfermedad mental: es vital para los individuos, familias y sociedades

La OMS describe la salud mental como:
...un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad (OMS 2001a, p. 1).
En este sentido positivo, la salud mental es la base para el bienestar y funcionamiento efectivo de un individuo y una comunidad. Este concepto medular de salud mental es consistente con su interpretación amplia y variada en las diferentes culturas.


La salud mental está determinada por factores socioeconómicos y ambientales

La salud mental y las enfermedades mentales están determinadas por muchos factores de interacción social, psicológica y biológica, de la misma forma en que lo están la salud y la enfermedad en general. La evidencia más clara de esto se relaciona con el riesgo de las enfermedades mentales, las cuales, en el mundo desarrollado y en vías de desarrollo está asociado con indicadores de pobreza, incluyendo bajos niveles de educación y, en algunos estudios, con malas condiciones habitacionales y bajo ingreso. La mayor vulnerabilidad que tienen las personas en desventaja, en cada comunidad, a las enfermedades mentales, se puede explicar mediante factores tales como la experiencia de vivir en inseguridad y desesperanza, el rápido cambio social y los riesgos de violencia y problemas de salud física.


La salud mental está vinculada a la conducta

Los problemas mentales, sociales y de conducta pueden interactuar en forma tal que intensifican sus efectos sobre la conducta y el bienestar. El abuso de sustancias, la violencia y los abusos de mujeres y niños por una parte, y los problemas de salud tales como enfermedad cardiaca, depresión y ansiedad por la otra, tienen mayor prevalencia y son más difíciles de afrontar cuando existen condiciones de altos niveles de desempleo, bajo ingreso, educación limitada, condiciones estresantes de trabajo, discriminación de genero, estilo de vida no saludable y violaciones a los derechos humanos.


Las intervenciones efectivas de salud pública pueden mejorar la salud mental

El mejoramiento de la salud cardiaca en varios países ha estado mas relacionado con la atención a las políticas relativas al ambiente, el tabaco y la nutrición que con medicinas o técnicas de tratamiento especificas. Los efectos adversos que tienen las cambiantes condiciones ambientales sobre la salud cardiaca se han reducido en diferentes grados gracias a acciones en múltiples niveles. Igualmente, los estudios han demostrado que las políticas y prácticas no saludables pueden afectar la salud mental, por ejemplo en vivienda, educación y atención infantil. Esto acentúa la necesidad de evaluar la efectividad de las intervenciones de políticas y prácticas en diversas áreas de la salud y no relacionadas con la salud. A pesar de existir incertidumbres y diferencias en la evidencia, conocemos lo suficiente acerca de los vínculos entre experiencia social y salud mental para saber que urge la aplicación y evaluación de intervenciones de políticas y prácticas localmente apropiadas para promover la salud mental.


La acción colectiva depende por igual de los valores compartidos como de la calidad de la evidencia científica

En algunas comunidades, las prácticas y formas tradicionales de vida contribuyen a mantener la salud mental, aun cuando esta no fuese la intención explícita de las mismas. En otras comunidades, las personas necesitan estar convencidas de que es factible y vale la pena hacer un esfuerzo para mejorar la salud mental.


Un ambiente que respete y proteja los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales básicos es fundamental para la promoción de la salud mental

Si no se cuenta con la seguridad y la libertad que proporcionan estos derechos, es muy difícil mantener un alto nivel de salud mental.


Los vínculos intersectoriales son la clave para la promoción de la salud mental

La salud mental se puede mejorar a través de la acción colectiva de la sociedad. Para mejorarla salud mental se requieren políticas y programas por parte de los sectores gubernamentales y comerciales incluyendo los sectores de educación, trabajo, justicia, transporte, ambiente, vivienda y asistencia social, así como actividades específicas en el campo de la salud relacionadas con la prevención y tratamiento de los problemas de salud.


La salud mental es asunto de todos

Entre aquellos que pueden hacer algo para promover la salud mental y quienes tienen algo que ganar, se incluyen a individuos, familias, comunidades, organizaciones comerciales y profesionales de la salud. Destacan especialmente las personas del gobierno encargadas de la toma de decisiones a nivel local y nacional, cuyas acciones afectan la salud mental en formas que pudieran no conocer. Los organismos internacionales podrán garantizar que en todas las etapas del desarrollo económico los países estén conscientes de la importancia que tiene la salud mental para el desarrollo comunitario. Pueden también estimularlos a evaluar las posibilidades y la evidencia mediante intervenciones que les permitan mejorar la salud mental de su población.

[...]

Parte II: La evidencia emergente

[...]

Determinantes sociales de la salud mental

Los determinantes socioeconómicos de la salud han sido bien estudiados. En resumen, las personas que están más aisladas socialmente y las personas que están en desventaja tienen mayores problemas de salud que las otras (House, Landis & Umberson 1988). Las sociedades con mayor cohesión social son más saludables y su índice de mortalidad es más bajo (Kawachi & Kennedy 1997). Muchos estudios han mostrado las poderosas asociaciones entre la salud y la conectividad social (Putnam 2001). Muchos autores han reexaminado la evidencia de los factores personales, sociales y ambientales en relación con la salud mental y los problemas mentales (por ej. HEA 1997; Lahtinen y otros, 1999; Wilkinson & Marmot 1998; Eaton & Harrison 1998; Hosman & Llopis 2004; Patel & Kleinman 273). Simultáneamente con los avances del siglo XX, mediante el aprendizaje de las ciencias cerebrales y la neurociencia, ha habido una evolución de ideas acerca de los determinantes sociales de la salud mental y los trastornos mentales. En los inicios del siglo XXI, hemos regresado a una posición de entusiasmo ampliamente generalizado acerca de nuestra dotación genética y la configuración social de su expresión. En estos momentos, la causal predominante no proviene de la eugenesia como es practicada a nivel de población a través de modalidades, ahora rechazadas, de destrucción étnica y esterilización selectiva. En su lugar, el motivo prevaleciente es que la expresión de los genes se puede configurar mediante agentes exógenos y ser moldeada por la experiencia social. Será muy importante para el público no profesional y para los líderes de la sociedad captar esas ideas a medida que emergen y evolucionan durante el siglo XXI. La elección sobre la respuesta de la sociedad depende en parte de nuestra capacidad para predecir la ocurrencia del perjuicio o beneficio, y en parte, de nuestro análisis de beneficio-riesgo con respecto al despliegue de los recursos. En este contexto, la exactitud de nuestras predicciones es revelada en la evidencia y es más o menos objetiva, pero la evaluación de beneficio-riesgo y la elección de las intervenciones dependen de la expresión del consenso compartido acerca de los valores.

Un reto inmediato para los líderes de la sociedad es el de crear o perfeccionar las estructuras y los procesos sociales que utilizamos para evaluar la evidencia disponible y para movilizar los recursos con el fin de promover la salud mental (Jenkins 2001). Los nuevos descubrimientos y la evidencia cada vez más definitiva sobre los determinantes de la salud mental tienen un valor limitado, a memos que sean estructuras y procesos sociales que pongan en acción los nuevos descubrimientos y evidencia.

Cuando finalizó el siglo XX, existía una crítica cada vez más dura de la "epidemiología de los factores de riesgo", lo que significaba una atención en la investigación, selectivamente más estrecha, sobre las características y conductas a nivel individual que señalan el aumento del riesgo de los trastornos mentales o las condiciones generales de salud (por ej., Susser & Susser 1996). Al mismo tiempo, surgió mucho pesimismo acerca de lo poco que se ganaba cuando los programas de prevención se enfocaban en los cambios de conducta a nivel individual (por ej., Syme 2003). En efecto, no era nuevo este tipo de crítica. Algunos críticos en períodos anteriores, tales como Claus Bahne Bahnson abogaban porque hubiera más investigaciones utilizando diseños que evitaran las viejas controversias acerca del mayor o menor significado de los factores biológicos, sociológicos u otros, y que en su lugar, integraran estos diferentes niveles en una matriz más amplia para expresar todo el proceso. La crítica tiene más de un siglo de existencia pues las alteraciones en la salud mental, tales como la conducta relacionada con el suicidio, pueden ser consideradas como un fenómeno social aunque sea en un nivel.

Todavía queda mucho por aprender de la investigación sobre salud pública en las diferentes disciplinas, así como de los paradigmas experimentales de investigación de laboratorio en primates no humanos (refiérase al cuadro).

[FRAGMENTO]

Parte III: Política y práctica

Esta sección considera la forma de avanzar en la elaboración de marcos generales para políticas en los sectores gubernamentales y comerciales pertinentes, y en generar cambios sostenibles en las comunidades locales.

La salud mental es asunto de todos

El alcance y los resultados de las actividades de promoción para la salud mental son potencialmente amplios. A nivel conceptual, la salud mental puede y debe ser definida ampliamente. A un nivel más práctico, resulta útil distinguir entre intervenciones que tienen como meta principal mejorar la salud mental de individuos y comunidades, y las intervenciones que están propuestas primordialmente para lograr algo más, pero que mejoran la salud mental como un beneficio colateral. Ejemplos de lo primero son aquellos programas y políticas que alientan a las escuelas a prevenir la intimidación entre estudiantes, y aquellos que mejoran las habilidades de los padres en la crianza de sus hijos. Ejemplos de las intervenciones que generan beneficios colaterales pudieran ser las políticas y los recursos que garantizan la asistencia de las niñas a la escuela en países en desarrollo, y los programas que mejoran la vivienda pública. Esta distinción ayuda a reducir el ámbito de las intervenciones de promoción para la salud mental y la asignación de las responsabilidades respectivas. Por ejemplo, se está haciendo posible el monitoreo del efecto que sobre la salud mental ejercen las políticas relacionadas con la vivienda y la educación. El programa o las partes interesadas por la salud mental en un país o localidad tendrían que abogar por esto, esperar que ocurra y ayudar a utilizar los hallazgos. Sin embargo, otros grupos necesitarán realizar el trabajo y asegurar que las políticas y prácticas sean moldeadas por los hallazgos.

Las actividades para la promoción de la salud mental pueden ser incorporadas funcionalmente en la promoción de la salud, aunque la intencionalidad necesita mantenerse distinta. Teniendo en mente la íntima conexión entre salud física y mental, muchas de las intervenciones diseñadas para mejorar la salud mental también promoverán la salud física y viceversa. La salud y la salud mental son afectadas por las políticas de sectores no relacionados con la salud y por una gama de intervenciones comunitarias.

Las acciones que promueven la salud mental a menudo tienen, como un importante resultado, la prevención de los trastornos mentales. La evidencia indica que la promoción de la salud mental también es efectiva para prevenir una gama completa de padecimientos y riesgos que se relacionan con la conducta. Esto puede ayudar, por ejemplo, en la prevención del hábito de fumar y del sexo no seguro, y por lo tanto, del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) o el embarazo entre adolescentes. Estos no son trastornos mentales. En efecto, el potencial de la promoción de la salud mental para prevenir trastornos mentales es más bien bajo en comparación con el aporte potencial a la prevención de las conductas antisociales y que perjudican a la salud (Orley & Weisen 1998).

Promoción de la salud mental: un importante componente de la política de salud mental

La promoción de la salud mental necesita ser integrada como parte de las políticas con el fin de proporcionarle el estatus y la dirección estratégica necesarias para su implementación exitosa. La política de salud mental es un conjunto organizado de valores, principios y objetivos para mejorar la salud mental y reducir la carga de los trastornos mentales en una población. Cuando está bien formulada, la política de salud mental identifica y facilita acuerdos de acción entre las diferentes partes interesadas, asignando roles y responsabilidades definidas. Si la política de salud mental se elabora como parte de la política social más amplia (en lugar de como una política por sí misma o subsumida dentro de la política de salud general), es muy probable que el énfasis en la promoción de la salud mental sea más significativo. Existen más oportunidades para comprometer a una variedad de partes interesadas y representando a diferentes sectores, en la elaboración e implementación de la política.

[...]


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