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Juventud sin éxtasis :: Drogas México

Estimulantes tipo anfetamínico.
Cultura general y medidas de reducción de daños en torno a anfetaminas, metanfetaminas, éxtasis, MDMA..

Éxtasis (MDMA)
Juventud sin éxtasis
‘Tacha’, la droga de la falsa felicidad


Los menos avezados no saben que el cristal es sólo metanfetamina, una droga popularizada en Hawai durante los ochentas que hoy en día...[Una versión parcial y editada de este artículo apareció en el diario Milenio el lunes 27 de noviembre 2006.] Carlos tenía 18 años cuando consumió su primera dosis. Fue en Puebla, en un...
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Juventud sin éxtasis

Béla Braun

26 de noviembre de 2006 (15/01/07)
Vivecondrogas Los menos avezados no saben que el cristal es sólo metanfetamina, una droga popularizada en Hawai durante los ochentas que hoy en día se fabrica en laboratorios móviles de todo el país



[Una versión parcial y editada de este artículo apareció en el diario Milenio el lunes 27 de noviembre 2006.]

Carlos tenía 18 años cuando consumió su primera dosis. Fue en Puebla, en un rave cuyo nombre no recuerda, en una especie de cráter gigantesco donde cientos, quizá miles de jóvenes se habían congregado para bailar, embrujados por un conjuro doble: el hipnótico golpeteo de la música sintética y el éxtasis.Era una love, dice sonriente mientras su mirada busca en el horizonte el vestigio de aquellas sensaciones que hoy, cinco años después, se le pide que recuerde, que describa:

“Valga la redundancia, pero como su nombre lo dice... es una sensación de querer a todo el mundo, de estar bien con todos, una sensación placentera...” A Carlos se le escapan las palabras precisas para comunicar lo que la droga más publicitada de las últimas dos décadas le hizo sentir. De lo que está seguro es que era un comprimido de color rojizo y forma poligonal por el que pagó 90 pesos.

A partir de ese momento, Carlos acudió a fiestas masivas de música electrónica cada tres o cuatro meses. Fiel seguidor del género, aún se da cita en los raves, cada vez menos frecuentes, por cierto. Sin embargo, la experiencia de bailar toda la noche al ritmo del house o del psycho está muy lejos de ser lo que era, pues en dichas fiestas, como en los diversos circuitos formales o clandestinos a los que Carlos o cualquier otro joven tienen acceso, ha dejado de circular el MDMA (metilendioximetanfetamina), dejando a los danzantes a merced del inescrupuloso tráfico de otras drogas de diseño, usurpadoras del término coloquial tacha, cuyos efectos, tanto subjetivos como fisiológicos difieren notablemente de los del éxtasis, pero que han ido encontrando un nicho de mercado entre los huérfanos de aquél.

DISOLVENCIA

Tras recibir diversos reportes de consumidores, MILENIO realizó una investigación de campo exhaustiva para confirmar el hecho denunciado: el éxtasis, una de las drogas que más alerta ha causado entre los padres de familia, las instituciones de salud y la comunidad científica, ha desaparecido del mercado mexicano de las drogas.

Es prácticamente inasequible en la calle, en los antros, en los raves e incluso entre los vendedores al menudeo conocidos por el término inglés dealers, quienes hasta hace un par de años vendían a domicilio los pequeños comprimidos con la sustancia, a precios que oscilaban entre los 70 y los 150 pesos, pero que hoy en día sólo pueden ofrecer cristal, un estimulante emparentado con el éxtasis, pero distinto, cuyos efectos psicoactivos difieren en lo mágico y se acercan en lo recreativo a la MDMA.

Cinco dealers fueron contactados para corroborar este hecho; todos ofrecieron cristal cuando se les preguntó si tenían tachas, y todos aseguraron que el polvo blanco contenido en las pequeñas cápsulas que vendían era “éxtasis puro”.

Con este argumento, los vendedores al menudeo de sustancias psicoactivas han convencido a una muy buena parte de los usuarios recreativos de este tipo de estimulantes. Al menos a los no avezados, a quienes no saben que el cristal es sólo metanfetamina, una droga popularizada en Hawai, en la década de los ochenta, y que hoy en día se fabrica en laboratorios móviles de todo el país.

Para su elaboración se utilizan sustancias químicas legales usadas en los antigripales. Su costo de fabricación es bajo, el proceso es sencillo y el precio de venta al público es tan alto como el de la MDMA.

En entrevista con MILENIO, el psicólogo Mario Balanzario, jefe del departamento de Investigación de los Centros de Integración Juvenil, aseguró que el mapa de producción y distribución del cristal en México se ha ido expandiendo en los primero años del siglo.

Ya no sólo se consume en el norte del país, sino que ahora es accesible en casi todo el territorio nacional. Sin embargo, según muestran las estadísticas arrojadas por la Encuesta Nacional de Adicciones 2002, el mercado mexicano sigue siendo enano en comparación con el estadounidense. La referida fuente acepta una prevalencia anual en el consumo de estimulantes de tipo anfetamínico de 0.08% de la población, mientras que en Estados Unidos, el consumo sólo de éxtasis llega al 1%. Ese nicho ha sido explotado por los cárteles mexicanos eficientemente.

Este año, el diario The New York Times publicó un reportaje titulado “Potent Mexican Meth Floods In as States Curb Domestic Variety”. El trabajo hace referencia a la importación de metanfetamina desde México, tráfico que compensa el desabasto local de dicha droga, derivado de la reciente aprobación de leyes que restringen la venta de la pseudoefedrina, con la que se podía “cocinar” de manera casera el cristal.

UN MERCADO DÉBIL

A diferencia del cristal, la MDMA o éxtasis se fabrica fuera de México, principalmente en Holanda, desde donde se distribuye vía aérea a todo el mundo.

Según funcionarios de la Procuraduría General de la República, el éxtasis no se puede fabricar en México porque los precursores químicos de los que se deriva no tienen aplicación en el mercado legal, por lo tanto no se consiguen tan fácilmente como la pseudoefedrina u otras sustancias con las que se producen diversas drogas sintéticas y semisintéticas.

En sus oficinas de la Dirección de Servicios Periciales de la PGR, el químico Gildardo Cruz, jefe del departamento de Química de dicha institución, aseguró en entrevista que “el último decomiso fuerte de tabletas de éxtasis ocurrió por el 2002 o 2003, que nos llegaron miles de tabletas. Ahora no hemos tenido decomisos fuertes en el Aeropuerto (Internacional de la Ciudad de México)”, sólo se han incautado unas cuantas pastillas cada año en operativos especiales en discotecas y fiestas electrónicas.

Consultado por este medio sobre las posibles causas del evidente desabasto de éxtasis en el mercado local, Gildardo Cruz sugiere que los sistemas de revisión en las aduanas del Aaeropuerto Internacional de la ciudad de México mejoraron consistentemente. Varios decomisos importantes se lograron a principios de este siglo gracias a implementaciones tecnológicas y la interacción de los laboratorios aduanales y los de la Dirección de Servicios Periciales de la PGR.

Sin embargo, la eficacia de dichos controles no explica por qué la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) sigue llegando sin problemas a nuestro país, donde se distribuye ilegalmente y sin ningún problema entre un público muy similar al que años atrás se enamoró del éxtasis.

Así pues, habría que buscar una mejor explicación al notorio hecho de que una droga tan popular en otros sitios del mundo, en México, simplemente haya desaparecido.

Para aventurar una hipótesis, es necesario hacer un poco de historia:

MARCAS VEMOS

A principios de los años noventa, la música electrónica llegó a nuestro país con gran estruendo. Primero en los antros, luego en los raves (fiestas masivas, a veces clandestinas, celebradas en grandes bodegas, playas o bosques), los D.J’s y sus tornamesas se convirtieron en los reyes indiscutibles de las noches en México. Ese fenómeno había ya alcanzado a Ibiza, en España, a Manchester, en Inglaterra, y a decenas de otras ciudades en varios continentes.

Tan pronto como llegaron los raves, hicieron su aparición las tachas, unas pequeñas pastillas de colores, grabadas con imágenes sugerentes que les daban sus nombres callejeros. Los primeros comprimidos estaban marcados con una “X”, de ahí el término con el que hasta hoy se le conoce a toda la gama de drogas de diseño de tipo anfetamínico en México y Centroamérica.

Luego comenzaron a distribuirse otras “marcas”: mitsubishi, euro, smily face, dolphin, love, star, piscis, ferrari, y muchas otras.

Los científicos que más tiempo han dedicado al estudio de los efectos psicoactivos de la MDMA coinciden al señalar que éstos son más o menos predecibles y generalizables, es decir, que casi todos los consumidores de la sustancia experimentan las mismas sensaciones. Sin embargo, cuando la droga salió de los circuitos médicos para convertirse en una sustancia de esparcimiento, surgió también la adulteración.

Así ocurrió que a México, como a otros países, llegó un éxtasis de mala calidad, adulterado con estimulantes de diverso alcance, como cafeína, metanfetamina y anfetamina, pero también con sustancias peligrosamente contrarias en efecto, como el Dexometrofan y la Ketamina.

Eso explica que diversos consumidores reportaran frecuentemente distintos efectos al consumir “tachas”. Y nos ayuda a entender cómo los dealers encontraron un argumento perfecto para introducir al cristal en el mercado callejero, desplazando definitivamente al éxtasis, cuya importación se volvía impráctica.

Araceli, de 27 años, vivió la transición del éxtasis al cristal inadvertidamente, y hasta el día de la entrevista que le concede a MILENIO, ella no sabe que el cristal no contiene MDMA:

“Yo tenía unos amigos que se metían muchísimo y me decían que los cristales eran mucho más difíciles de conseguir y que eran mucho más puros que los comprimidos. Y te explicaban por qué: te decían que (a estos últimos) los comprimían con veneno para ratas y era diferente la sensación (que producía su consumo). Con la “tacha” era mucho más atascado y con el cristal era más ligero, pero te tumbaba mucho más. Yo sí creía que eso (el cristal) era éxtasis y nadie me dijo lo contrario”.

En octubre de 2004, Araceli probó su último comprimido. Luego sólo quedó el cristal.

Dos usuarios más, cuya identidad se resguarda por razones obvias, aseguran que fue en Diciembre de 2004 cuando tomaron su última pastilla de éxtasis. “Era una carita feliz”, dice él, mientras su pareja, una publicista de 34 años, recuerda que “el efecto duró toda la noche, pero fue menos intenso” que el proporcionado por una love, consumida por la pareja en el primer tercio de dicho año.

De estos y otros testimonios se puede deducir que la MDMA comenzó a escasear en México hace cuatro años, y desapareció hace dos.

Desde entonces sólo se puede tener acceso a ella a través de contactos directos llegados de Europa, principalmente en las zonas turísticas como Cancún, Playa del Carmen o las playas de Oaxaca.

CONTACTO EN EL REINO UNIDO

Hacia el fin de la presente investigación, el reportero fue contactado por un vendedor de drogas esporádico, más bien aficionado, que tenía noticias sobre “un cargamento de 8 mil pastillas de éxtasis” proveniente de Inglaterra.

Al parecer, las pastillas llegaron como pago o como intercambio por un envío de cocaína en sentido inverso, y su destino final era Argentina.

Antes de que las pastillas partieran hacia el Cono Sur, MILENIO tuvo acceso a una muestra de la sustancia. Se trata de una pastilla de seis milímetros de diámetro, blanca, con un grabado de difícil interpretación: una “i” acompañada por una especie de rostro de perfil. El contacto no conoce el nombre coloquial de la pastilla.

A fin de establecer si se trataba o no de éxtasis, se solicitó a la PGR que realizara un análisis químico de la sustancia, pero la dependencia se negó, argumentando que sólo puede realizar pruebas de ese tipo si hay una investigación judicial en proceso relacionada con alguna muestra incautada.

Una exhaustiva búsqueda en diversos sitios de internet especializados en la identificación de sustancias activas presentes en drogas de diseño no arrojó resultado alguno.

Semanas después se logró contactar a consumidores que habían probado las “tachas” misteriosas, supuestamente provenientes del Reino Unido. De acuerdo con sus testimonios, la sustancia ingerida proveía estados similares a los causados por la MDMA, pero menos intensos y más duraderos.

Sin un estudio químico, es imposible establecer si las pastillas contenían o no MDMA y en qué proporción.

Por ahora, y pese a que aún puede leerse con frecuencia en distintos medios sobre “el incremento constante en el consumo de éxtasis en México”, queda claro que la 3-4 metilendioximetanfetamina se ha ido de nuestro país, y nadie sabe si volverá a reinar en las pistas, en las playas; si vibrará con su fuerza única en las pupilas dilatadas, en el asombro y en el desenfreno desafiante de sus devotos consumidores.



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ricardelico :
Gracias Gaborigen por la actualización. Consulten éste y otros artículos en 'lo+popular de Drogas México', en la nube de etiquetas arriba. Saludos
22/01/2011 | 17:59
en Juventud sin éxtasis
   
gaborigen :
En efecto hubo aproximadamente 5 años en los que circularon por las calles las afamadas cápsulas de MDMA (que, como mencionan, contenían posiblemente más adulteración que los comprimidos, pero se vendían como si fuesen cristales puros de metilendioximetanfetamina. Por muchos años la gente pensó que estas cápsulas eran más puras, pues eran, en efecto, menos intensas y más duraderas. Poco después algunas organizaciones como Energy Contro (España) comenzaron con las pruebas de cromatografía de capa fina y revelaron que en la mayor de las ocasiones las cápsulas del supuesto MDMA contenían adulterantes como la ketamina (special K), cuyo efecto es ligeramente más embriagante y duradero que el del MDMA. Luego hubo un lapso de tiempo en que predominaron las bolsitas de MDMA puro (venían en forma de cristal), y después de algunas preguntas a quienes realizaban la cromatografía en el Boom Festival (Portugal), se llegó a la conclusión de que, en efecto, los cristales de MDMA en su presentación de bolsitas de "gramo", son la manera más "pura" de consumir metilendioximetanfetaminas y metilendioxianfetaminas. El problema es que estas bolsitas eran muy caras, por lo que la gente siguió consumiendo las cápsulas. Actualmente los comprimidos están de vueltan y circulan nuevamente por las calles las afamadas Piscis, pero en menor cantidad. Las más factibles de encontrar son una píldora amarilla con el símbolo de radioactividad en el frente, y una pequeña píldora verde a la que llaman de distintas maneras (muchos las llaman "lunas"). Estas dos son, por ahora, los comprimidos o éxtasis más encontrados en el mercado. ¡Qué bueno sería si tuviésemos una base de datos que posibilitara catalogar la pureza y la calidad de los productos que van siendo producidos!Lo único que se recomienda ahora y siempre es que, si consumes comprimidos, cristales o cápsulas, recuerda no beber alcohol (la combinación es sumamente agresiva), no tomar otros estimulantes (como cocaína), no exceder una o dos dósis cuando mucho, y tomar regularmente agua para mantenerte hidratado. Seguimos en la lucha!
17/01/2011 | 18:29
en Juventud sin éxtasis
   
Béla Braun :
A pocos años de haber publicado este reportaje, debo hacer una aclaración a manera de actualización:1. La tendencia que señalo en el texto se trasladó a España poco tiempo después. En un especial sobre drogas, el periódico El País habla sobre la nueva presentación del éxtasis en forma de polvo blanco en cápsulas. Es obvio que se trata de metanfetamina, en un error de investigación de los periodistas españoles, pero que sirve para entender lo que poco tiempo después siguió observándose: un claro desplazamiento del MDMA por parte del cristal. En la red hay muchos foros e información sobre drogas donde se puede corroborar que la metanfetamina ha estado desplazando al MDMA en España los últimos años.2. En México, por razones totalmente desconocidas por mí, el MDMA está de regreso. Hace ya al menos un año que esta droga se consigue con cierta facilidad. Algunas fuentes citan a Guadalajara y a Puebla como las cidades de origen de la sustancia. Habría que realizar una investigación al respecto, puesto que se sabe que el éxtasis no se produce en México, al menos no históricamente.Sería interesante cotejar algunas fechas y tendencias, pero lo que ahora se me ocurre es que el éxtasis volvió al mercado mexicano cuando se prohibió la pseudoefedrina en las medicinas comerciales. Esta sustancia, como ya se dijo en el artículo, es utilizada para la fabricación de metanfetamina o "cristal". Por ahí podría ir la cosa. Seguiremos al pendiente.
05/04/2010 | 13:32
en Juventud sin éxtasis
   
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