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Campañas mexicanas antidrogas. Un tiro por la culata :: Drogas México

#cannabis
Cultura general y medidas de reducción de daños en torno a esta planta ilegal y de múltiples usos

Agradecen mariguana a la virgen
Campañas mexicanas antidrogas. Un tiro por la culata
Historia de la mariguana para entender la legalización


El uso de drogas propagándose entre la juventud de forma desenfrenada y poderosos medios de comunicación tratando de prevenirlo constituyen un irrisorio juego...Las campañas antidrogas en México se han gestado a partir de visiones miopes y entendimiento limitado de la problemática, y lejos de cumplir su propósito, se han encargado de...
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Campañas mexicanas antidrogas. Un tiro por la culata

Daniel Rosh

Sábado 1 de junio de 2002 (05/11/04)
Vivecondrogas ver en vivecondrogas.com

El uso de drogas propagándose entre la juventud de forma desenfrenada y poderosos medios de comunicación tratando de prevenirlo constituyen un irrisorio juego en el que no gana nadie.



Las campañas antidrogas en México se han gestado a partir de visiones miopes y entendimiento limitado de la problemática, y lejos de cumplir su propósito, se han encargado de generar el ambiente más propicio para el aumento del número de casos de abuso.

 

 

Usando medios masivos y ahora hasta visitas directas en las escuelas, se propagan mensajes que encadenan a la palabra "droga" los conceptos de autodestrucción, fracaso, decadencia, adicción y muerte. Tras el bombardeo de estos mensajes desde la infancia, se logran instalar en el área de la mente donde se aloja lo incuestionable, al lado de las creencias religiosas y las convicciones que preservan nuestra personalidad. Para esculpir en la mente ideas en este nivel, los "estrategas" de las campañas recurren al énfasis exagerado de consecuencias terribles, interpretaciones malversadas de la evidencia médica, y ocultamiento de toda información que proponga una versión menos dramática de las consecuencias de su uso. Las ideas en este nivel de conciencia —o más bien de inconciencia— en la mayoría de los casos prevalecen toda la vida; pero si llegan a derrumbarse, lo hacen estrepitosamente y permanece sólo la desazón del engaño y su consecuente rebeldía.

En una época en que la información extranjera fluye abundantemente, los estrategas de "vive sin drogas" deberían tener más cuidado en citar "muerte" como uno de los once efectos de la mariguana que anuncian en su portal de internet. La realidad es que no existe un solo caso documentado de deceso por tal causa. Ninguna campaña norteamericana o europea ha hecho una afirmación tan irresponsable. Más absurdo resulta aun citar "enfermedades de transmisión sexual" como otro de los once efectos. ¿En qué estaban pensando estos procuradores del bien social? Probablemente sientan que ningún dato aterrorizante está de más, por falso que sea.

**Se trata de una obsesión por convencer —asustar— en vez de informar,** que ha culminado en estrategias infantiles que empujan a la realidad de las drogas sobre los límites de la fantasía. Las campañas han creado una versión para jóvenes de "el coco" que viene a comerse a los niños si no se duermen. Las historias del coco y las historias sobre drogas sólo son efectivas temporalmente, y el desengaño da paso a la irreverencia y el desacato.

Las campañas en su concepción actual provocan una ruptura permanente con los jóvenes que de una forma u otra caen en cuenta de las exageraciones y falsedades. Unido esto al desdén hacia el régimen que la juventud mexicana gusta alimentar, se forma un terreno muy fértil para la propagación del uso de drogas. La peor complicación sin embargo —donde radica el "tiro por la culata" —, es que el joven tiende a invalidar automáticamente el resto de la información, lo cual abre paso para que los verdaderos peligros —expuestos espaciadamente en un mar de mitos— hagan sus estragos.

Las drogas no son inocuas, y sensacionalizar sus peligros agrava la situación. En especial la propaganda anti—mariguana, ha sido históricamente la más alejada a la realidad de la droga. Las probabilidades de desengaño en torno a ésta son por tanto muy altas. De esta primera ruptura en adelante, hay un camino en que sólo la propia experiencia es fuente válida de conocimiento. En el caso de drogas verdaderamente adictivas, el conocimiento de primera mano puede llegar muy tarde.

 

No es de extrañarse que los padres y maestros opten por la vía de la satanización y el extremismo. Es difícil medir las palabras cuando se quiere impedir a toda costa que el niño haga algo en el plazo inmediato; pero en el caso de campañas que en teoría deberían ser dirigidas por profesionales en la materia con una visión de largo plazo, el comportamiento de padre desesperado es inaceptable.

El éxito de esta lucha no descansa en la programación de respuestas condicionadas en la infancia, cuando el niño es receptivo a educación de esta naturaleza. **El verdadero éxito está en la capacidad de evitar la ruptura en la edad de los cuestionamientos — la adolescencia.**

Evitar la ruptura involucra riesgos que las campañas mexicanas no han estado dispuestas a tomar. Es necesario en primer lugar un compromiso con la verdad y la sensatez, para evitar que el joven encuentre discrepancias entre la propaganda y su realidad anecdótica. El punto más urgente en este sentido es la eliminación de los mitos sobre la mariguana, causantes de la mayoría de las rupturas. Regresar a la mariguana a su justa dimensión sí incrementa la posibilidad de que jóvenes decidan probarla, pero con la diferencia radical de que la credibilidad de las campañas no se pierde, y conservan la autoridad para advertir sobre el uso de drogas de mayor peligro.

Por otro lado, atribuir a una droga efectos tenebrosamente exagerados y en varios casos inventados tiene un efecto nulo en el usuario con experiencia, que normalmente considera tal propaganda como entretenimiento cómico. Los mensajes de las campañas de esta naturaleza no penetran en la subcultura de la droga.

La cultura de la prevención insiste en considerar al usuario de cualquier droga como enfermo, víctima, descarriado o criminal. La mayoría de los usuarios sin embargo, no se califican a sí mismos con ninguno de estos adjetivos, y por tanto se aíslan de la influencia de cualquier mensaje cimentado en estas ideas. El etnocentrismo de las campañas cierra los canales de comunicación y las deja jugando solas.

La cuestión de si el usuario percibe de la droga una imagen favorecida por esta misma y que en realidad "no se da cuenta del daño que le causa", es irrelevante en esta discusión. Lo que verdaderamente importa es que la realidad anecdótica de la subcultura usuaria es muy distinta de la que define la cultura de la prevención, y goza de más credibilidad. Hablamos aquí de dos culturas en pugna que hablan un lenguaje distinto, donde no se presenta ningún fenómeno de concientización y aprendizaje, sino de rechazo y contraataque.

Los mensajes dirigidos a los usuarios deben renunciar a la pretenciosa finalidad de convencerlos de que se hacen daño y necesitan ayuda. Las convicciones de esta naturaleza no pueden originarse con mensajes externos a la propia experiencia. Para que los mensajes penetren en esta subcultura, deben de orientar en cómo mantener una relación no destructiva con la droga, de la misma forma en que se exhorta a no mezclar alcohol y volante en vez de promover el abstencionismo.

**Los mensajes son** "tome con moderación", o "no beba si ha tomado antibióticos" para una droga de comprobados peligros para la salud y más adictiva que muchas ilegales. De forma que si existe un auténtico interés por el bienestar social y no servil adaptación a la legislación, deberían poderse ver mensajes como "no mezcles mariguana y alcohol", o "bebe mucha agua si has tomado éxtasis". En varios países desarrollados, —donde las autoridades han dado pasos fuera del etnocentrismo— se ofrece tal orientación como alternativa al mensaje simplista "sólo di NO", cuyo carácter dogmático no es efectivo en la juventud inquieta contemporánea.

 

Piense en la cantidad de mitos que rodeaban al sexo en las décadas pasadas, y en los padres escandalizados cuando se comenzó a introducir la educación sexual en las escuelas. La educación sobre drogas encuentra su paralelo en la educación sexual, pero con un retraso considerable. La segunda aún está en la etapa de los mitos mientras la primera ha evolucionado a su actual concepción, en que se reconoce la importancia de la franqueza sobre cualquier otro interés. Se ha hecho un importante paso al promover el sexo seguro sobre la abstinencia total, que demostró ser inaplicable. La evolución de la educación sobre drogas ya se ha dado en varios países desarrollados dando como resultado más casos de consumo moderado que de abuso destructivo. Holanda fue el primer país en tomar esta medida —no hablo aquí de la legalización, sino de la educación franca—, y es actualmente el país europeo con menos adictos.

Dar el paso en México constituye un riesgo como cualquier cambio, pero éste es uno inminente. No hay muchas opciones.

 

 

Daniel Rosh lleva tres años estudiando la cultura de la droga en contacto directo con quien la usa. Realiza una serie de artículos que cubrirán las diversas facetas del asunto. Recibe comentarios en el correo danielrosh[arroba]yahoo.com


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'Usando medios masivos y ahora hasta visitas directas en las escuelas, se propagan mensajes que encadenan a la palabra "droga" los conceptos de autodestrucción, fracaso, decadencia, adicción y muerte. Tras el bombardeo de estos mensajes desde la infancia, se logran instalar en el área de la mente donde se aloja lo incuestionable, al lado de las creencias religiosas y las convicciones que preservan nuestra personalidad. Para esculpir en la mente ideas en este nivel, los "estrategas" de las campañas recurren al énfasis exagerado de consecuencias terribles, interpretaciones malversadas de la evidencia médica, y ocultamiento de toda información que proponga una versión menos dramática de las consecuencias de su uso. Las ideas en este nivel de conciencia —o más bien de inconciencia— en la mayoría de los casos prevalecen toda la vida; pero si llegan a derrumbarse, lo hacen estrepitosamente y permanece sólo la desazón del engaño y su consecuente rebeldía.' Selección recomendada para lo que se refiere a educación sobre drogas en niños y adolescentes.
14/11/2012 | 19:43
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