Hoy como hace 200 años, las cárceles están pobladas principalmente por pobres y marginados, no por los delincuentes peligrosos que tanto atemorizan a nuestra sociedad. Actualmente, cerca del 70% de reclusos están acusados por delitos de baja intensidad, costándonos éstos 8 mil 400 millones de pesos anuales mas productividad perdida (de ellos y de sus familiares). Parece que en el imaginario colectivo las cárceles son cajas mágicas en las que podemos echar a todas las personas indeseables, aquellas que nos parecen nocivas para la sociedad, violentas o simplemente incómodas. Ahí las ponemos y nos olvidamos de ellas. Las encerramos como escarmiento, para que se arrepientan y ante el terror de volver algún día a sufrir el mismo castigo transformen su conducta una vez liberadas. [Fragmento] ver completo en: eluniversal.com.mx ver en eluniversal.com.mx