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Resumen analítico de The Natural Mind :: Drogas México
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Reseña

Los aportes de la Gaceta Cannábica [La República de las Letras]
Resumen analítico de The Natural Mind
Smart Drugs, Inteligencia comprimida


El clásico sobre drogas del Dr. Andrew Weil Importante: ofrezco esta entrega escolar sin corregirla en forma suficiente para su publicación. De entrada habría que corregir los términos "derecha" y "dopado". El inglés "straightland" se puede traducir como "Tierra derecha" pero también, significando lo mismo, como "territorio de rectitud". Otra aclaración: en la edición...
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Resumen analítico de The Natural Mind

Ricardo Sala, Andrew Weil

Lunes 1 de noviembre de 2004 (23/03/07)
El clásico sobre drogas del Dr. Andrew Weil



Importante: ofrezco esta entrega escolar sin corregirla en forma suficiente para su publicación. De entrada habría que corregir los términos "derecha" y "dopado". El inglés "straightland" se puede traducir como "Tierra derecha" pero también, significando lo mismo, como "territorio de rectitud". Otra aclaración: en la edición más reciente, Weil sustituyó el término "stoned".


Internauta: recorra la pantalla abajo para leer letra más grande

Resumen analítico de ESTUDIANTE: RICARDO SALA

The Natural Mind PROFESOR: JESÚS ANTONIO SERRANO

de Andrew Weil UNIVERSIDAD INTERCONTINENTAL

De acuerdo a formato FACULTAD DE FILOSOFIA

Noviembre 2004 MAESTRIA EN FILOSOFIA Y CRÍTICA DE LA CULTURA

a) Tipo de documento

Libro, de 240 páginas, en inglés

b) Acceso al Documento

En mi posesión. Yo ya conocía los libros más famosos del autor dedicados a la salud cuando un amigo me prestó este título. Luego lo adquirí por internet.

c) Título del Documento

The Natural Mind. La mente natural.

Subtítulo: How the relationship between mind and body suggests a revolutionary approach to the drug problem.Cómo la relación entre cuerpo y mente sugiere una aproximación revolucionaria al problema de la droga.

d) Autor

Andrew Weil

e) Datos de Publicación

Estados Unidos, edición original 1972, edición revisada 1986, última edición 1998

f) Pie de Imprenta o entidad que publica

Houghton Mifflin Company, Nueva York

g) Palabras clave

Drogas psicotrópicas, estados de conciencia, relación mente-cuerpo, pensamiento straight, pensamiento stoned

h) Fuentes Principales fuentes citadas o base del documento

Sería impreciso enumerar sin más una bibliografía básica del libro. Me parece más correcto definir cuatro fuentes de conocimiento a las que Weil recurre, y anotar dentro de cada una de ellas, a manera de ilustración, algunas bibliografías citadas explícitamente. Los títulos que considero clásicos los traduzco al español y sin mayores detalles editoriales.

-Tradiciones de filosofía budista, hindú y cristiana incluyendo meditación y yoga.

o Patanjali, Aforismos del yoga.

o Bhagavad-Gita, traducido al inglés por Swami Prabhavananda y Christopher Isherwood.

o Lama Anagarika Govinda, Fundamentos del misticismo tibetano

o Lao Tzu, El camino de la vida

o D.T. Suzuki, Zen y el arte de la arquería

o Los evangelios de San Mateo y San Lucas

o James Hewitt, A Practical Guide to Yoga, New York, Funk & Wagnalls, 1968

o C.S. Lewis, The Screwtape Letters, New York, Macmillan, 1970

-Textos que explican o fundamentan el movimiento de la contracultura de los sesentas.

o Aldous Huxley, Las puertas de la percepción

o Carlos Castaneda, Las enseñanzas de Don Juan

o Thomas R. Blackburn, “Sensuous-Intellectual Complementarity in Science,” Science 172, junio 4, 1971

o William Irving Thompson, “Beyond Contemporary Consciousness I and II”, New York Times, páginas editoriales, mayo 19 y mayo 11, 1971

-Textos sobre etnobotánica

o Richard Evans Schultes, “Hallucinogenic Plants of the New World”, Harvard Review I:4, 1963

o F. Bruce Lamb, Wizard of the Upper Amazon: The Story of Manuel Córdova-Rios, Boston, Houghton Mifflin, 1974

o R. Gordon Wasson, Soma: Divine Mushroom of Immortality, New York, Harcourt Brace Jovanovitch, Inc., 1968

-Artículos que reportan sobre investigación científica en materia de drogas y poblaciones occidentales

o Howard S. Becker, “History, Culture, and Subjective Experiences”, Journal of Health and Social Behavior 8:3, 1967

o A.T. Weil y N.E. Zinberg, “Acute Effects of Marijuana on Speech”, Nature 222, mayo 3, 1969

o N.I. Dishotsky et al, “LSD and Genetic Damage”, Science 172, abril 30, 1971

j) Contenidos Se ofrece una presentación panorámica del contenido del documento o índice del mismo

o Prefacio a la edición de 1998, donde reafirma su satisfacción por la acogida de éste su primer libro en foros sobre drogas y sus políticas, por verlo reeditado y porque sustenta el germen del pensamiento sobre medicina convencional y alternativa que lo ha encumbrado en años recientes.

o Prefacio a la edición revisada en 1985, donde para explicar el tono a veces rebelde describe la cadena de circunstancias previas a su creación –la década de los sesenta, sus estudios científicos sobre mariguana, una confrontación con el sistema médico de EE UU, la Guerra de Vietnam, la repentina aceptación de su estatus como “objetante concienzudo” y el subsecuente período de tiempo libre dedicado a prácticas de yoga, vegetarianismo y meditación. También repasa el tema del libro: el planteamiento de un nuevo modelo sobre la conciencia que permita resolver entre otros el problema de las drogas.

o Capítulo 1. De qué trata este libro - donde expone la carga emocional generalizada al hablar de drogas y propone abordarlas desde una teoría de la conciencia

o Capítulo 2. Por qué la gente toma drogas – donde ubica el consumo de drogas en el contexto de una necesidad innata del hombre por alterar periódicamente su conciencia

o Capítulo 3. ¿Hay algo malo en ello? – donde revisa los argumentos médicos, sicológicos y prácticos contra el uso de drogas

o Capítulo 4. Lo que nadie quiere saber sobre la mariguana – donde presenta sus propias conclusiones basadas en estudios y experiencias

o Capítulo 5. Claves desde el Amazonas – donde narra la aceptación y adecuación de las plantas psicoactivas en las sociedades amazónicas

o Capítulo 6. La topografía de Tierra Derecha – donde describe los malestares culturales provocados por una mentalidad materialista, inflexible y temerosa muy común en nuestros días

o Capítulo 7. Un viaje a Villa Dopada – donde ilustra los beneficios de aceptar la naturaleza ambivalente e ilimitada del ser humano y del cosmos

o Capítulo 8. La única solución al problema de la droga – donde concluye que un enfoque en la conciencia mostrará caminos benéficos para relacionarnos con las drogas

o Capítulo 9. Hacia dónde ir de aquí – donde apunta hacia un próximo futuro donde la humanidad otorgue su lugar a la conciencia

o Reconocimientos

o Epílogo

o Obras citadas

o Lecturas sugeridas

o Índice

k) Metodología Se indica el tipo de metodología empleada en el mismo

Weil propone un modelo teórico/práctico sobre la conciencia que sea útil para entender y resolver el problema de las drogas. Lo construye y sustenta 1) sirviéndose de casos específicos de la relación entre drogas, sociedad, aspectos mentales y aspectos biológicos, obtenidos de sus lecturas, experiencias personales y profesionales; y 2) con pensamientos de las tradiciones místicas, espirituales y de sabiduría de oriente y occidente, ubicándolo como una síntesis de estas tradiciones aplicable al caso de las drogas en la actualidad. Dirige su atención hacia la conciencia como método para señalar hacia un camino positivo y de mejoramiento, y aclara que su intención es resolver así los problemas reales asociados con las drogas.

Weil define su método y éste se deja ver en el libro: el de la auto-observación (self-observation) meticulosa, alguna vez honorable tradición de experimentación científica y hoy amenazada por el mecanicismo burocrático y la incapacidad de asombro. El tema de la conciencia se presta a la auto-observación y es además asunto de todos (págs. 12 y 13), con lo que Weil justifica un lenguaje menos técnico y más accesible.

l) Resumen Se ofrece el resumen de los principales argumentos del documento



*1.- De qué trata este libro*


Weil plantea una forma de pensar sobre la conciencia que sea útil para resolver problemas como los relacionados a las drogas. Comienza señalando que el de las drogas es un tema particularmente cargado de emoción, lo cual se ha prestado al prejuicio y al desacuerdo.


Entre periodistas, médicos, funcionarios e incluso en las investigaciones científicas predomina una carga de prejuicio que desobjetiviza los hechos, tanto hacia el lado negativo como hacia el positivo.


Weil recibió una formación como médico, ha abordado el tema desde diferentes perspectivas –se apena del ligero tono sensacionalista que como reportero imprimió en una nota sobre los escándalos de drogas en Harvard– y durante diez años condujo experimentos sobre la mariguana (a pesar del a menudo difícil reconocimiento oficial y por parte de las instituciones académicas).


Concluye que es equivocado comenzar a cuestionarse el problema de la droga atribuyéndole su causa al consumo de la droga. Ha descartado de sí cuando menos los prejuicios más comunes que ha encontrado en otros, y descubre la utilidad de hablar de drogas desde una teoría de la conciencia. Esta teoría la ha desarrollado a partir de su “más inmediatamente relevante fuente de información: la experiencia directa de los estados internos propios” (pp 11, 12).



*2. Por qué la gente toma drogas*


El consumo de drogas es tan común y está tan expandido en las diferentes culturas humanas que debe obedecer a un apetito humano básico. En la misma sociedad gringa [el autor de este resumen se permite utilizar el práctico gentilicio] el porcentaje de consumidores no ha incrementado, sino que ha disminuido el consumo de alcohol (droga también) para incrementarse el de las drogas ilegales (de ahí el escándalo).


Weil propone que el deseo de alterar la conciencia en forma periódica es un apetito innato, y como tal es comparable al hambre y al apetito sexual. Las drogas son solo una de muchas maneras de satisfacerlo. Weil encuentra ejemplos de este apetito desde los niños pequeños: su afán por experimentar con estados alterados provocándose mareos, trances, sustos o hiperventilaciones. El apetito es reprimido por los adultos pero a partir de la adolescencia encuentra una satisfacción socialmente aceptable en el alcohol. El encantamiento por otros estados de conciencia continúa en los adultos, aunque sea en forma reprimida como miedo. Weil relata el camino de interés personal que lo condujo a experimentar con mescalina.


Probé mescalina no por estudiar en Harvard, por conocer a Timothy Leary, por rebeldía con mis padres, por estar desmotivado o como escape de la realidad. La probé porque era un adolescente gringo normal cuya curiosidad había sobrevivido a trece años de educación gringa. (p 30)


Al plantear que tomamos drogas para satisfacer un apetito innato no se está emitiendo un juicio sobre el tomarlas. Es claro que hay mucho de negativo en cómo se manifiesta el fenómeno en la actualidad. La cuestión es definir si el apetito por alterar la conciencia es indeseable de raíz o si es solo que a veces se manifiesta en forma indeseable. Encontrar la respuesta implica acercarse a la conciencia para estudiarla. Esto ha sido difícil en Occidente, pues hay una tendencia materialista a observar solamente las manifestaciones materiales. En Oriente, en cambio, los estados subjetivos se consideran disponibles más directamente que los fenómenos objetivos, por lo que han surgido ciencias tales como el yoga y la meditación. Weil subraya su utilidad demostrada para operar concientemente en las funciones del sistema nervioso autónomo.


Weil plantea un continuum de los diferentes estados de conciencia: el estado hipnótico y el trance son simples extensiones del ensueño (daydreaming) volcado hacia el interior; la meditación, aparte de su carácter intencional, no se distingue fácilmente del trance; estar “metido” en una película es un tipo de trance ligero. Se comparten características entre los diversos estados alterados, incluyendo el trance místico y el inducido por sicoactivos: un sentido de liviandad física, uno de interrupción del tiempo, memoria o imaginación vívidos, y un cambio en el sentido del ego que “se olvida de sí mismo”: este último muy apreciado por los místicos, y podría asociarse con aquellas palabras de Jesús: “Quien pierda su vida por mí, la obtendrá”.


Los estados alterados –el estar distraído por ejemplo– se asocian con el talento intuitivo. En fin, si la alteración de conciencia puede ser útil y deseable, incluso mediante drogas hoy ilegales, entonces hay que ver qué provoca sus manifestaciones negativas.



*3. ¿Hay algo malo en ello?*


Weil aborda tres clases distinguibles de argumentos contra las drogas: los médicos, los sicológicos y los prácticos. Los argumentos médicos difieren notablemente de los hechos.

En general, las drogas ilegales que hoy se están popularizando no son médicamente peligrosas, al menos en comparación con las drogas legales de amplio uso: alcohol, tabaco, café y todos los estimulantes y depresivos recetados por prescripción médica o vendidos sobre el mostrador en las farmacias. Ninguna droga ilegal es tan adictiva como el tabaco en la forma de cigarrillos. Ninguna droga ilegal se acerca al alcohol en cuanto a daño médico. (p 41)


Los síndromes de abstinencia en alcohol y barbitúricos así como las consecuencias físicas del uso prolongado de alcohol son bastante más graves que en los casos de la heroína. Los escándalos respecto a daño en los cromosomas causado por LSD se han demostrado infundamentados: los efectos de alucinógenos como el LSD ni siquiera se manifiestan físicamente. La mariguana, exceptuando irritación del tracto respiratorio si es fumada, casi no ocasiona daños médicos.


Los argumentos sicológicos parecen a primera vista más convincentes. Weil identifica dos asuntos que ameritan atención: 1) el riesgo de un desastre sicológico agudo y 2) el problema planteado por la tolerancia. Anota que cualquier experiencia que provoca un cambio –no solamente el consumo de una droga– puede causar una desestabilización sicológica. Una sobredosis puede ocasionar una psicosis tóxica; ésta es temporal, básicamente igual independientemente de la droga, y casi siempre bien merecida pues se deriva de un uso torpe y es evitable con mínima inteligencia. Otro tipo de desastre sicológico más común, es una reacción de pánico: arguye Weil que no lo provoca la droga sino la predisposición y la falta de familiaridad, y cualquiera que entienda esta naturaleza puede ayudar a ponerle fin al pánico en veinte minutos.


Un tercer tipo de desastre sicológico asociado comunmente a las drogas es el desarrollo de una verdadera psicosis en el sentido psiquiátrico: una incapacidad para verificar las interpretaciones de la realidad con otras personas. Weil critica la carga negativa en la frase “incapacidad de verificación de la realidad”; se ha reconocido como talento la habilidad para experimentar la realidad en formas no convencionales. Aun así los casos graves pueden ser ocasionados por cualquier emoción fuerte: por un cambio en la condición matrimonial u ocupacional tanto como por una experiencia sicodélica, así que el riesgo de psicosis es inherente al individuo y no radica en la chispa externa que la enciende.


El problema planteado por la tolerancia es el segundo asunto sicológico que amerita atención. Weil no ve tanta diferencia entre la dependencia a drogas y la dependencia a otras situaciones que satisfacen. Tolerar más implica requerir más de una sustancia para obtener satisfacción. El nivel de tolerancia cambia de droga a droga. En individuos maduros se alcanza un punto de equilibrio en el uso cuando el nivel de tolerancia es controlado de manera que la droga no afecte la vida cotidiana. Como en los otros casos, adoptando cuidados tales como el sentido común y la selección adecuada de una situación (set and setting) “el nivel de riesgo no amerita dejar de probar drogas ante la curiosidad por su potencial para cambiar la conciencia en direcciones interesantes” (p 56).


Weil demerita otros argumentos sicológicos, por ejemplo que se critique a las drogas por provocar cambios de identidad cultural en el caso de los hippies. Pero sí aborda con mayor interés los argumentos que llama prácticos: las principales religiones y sistemas de desarrollo mental que subrayan el valor de la experiencia directa, desmotivan las perturbaciones químicamente inducidas.

a los yoguis y los budistas les concierne estrictamente lo práctico. La alteración continua de la conciencia mediante drogas, dicen, termina haciendo más difícil para los individuos el alcance y sostenimiento de los más valiosos estados de conciencia. Su razón es clara: la experiencia de drogas refuerza marcadamente la ilusión de que las perturbaciones provienen de cosas externas y materiales en lugar del propio sistema nervioso, y precisamente ésta ilusión es la que uno lucha por superar mediante la meditación. (p 71)


Aquellos que abusan de drogas tanto como aquellos que las condenan están sumergidos en la misma ilusión: atribuyen a un agente externo un poder que radica en la conciencia interior.



*4. Lo que nadie quiere saber sobre la mariguana*


Weil narra sus experiencias con la mariguana. Había investigado la etnofarmacología de la nuez moscada bajo supervisión de Richard Evans Schultes en Harvard cuando descubrió la falta de reportes empíricos objetivos relativos a la mariguana. Pudo vencer las restricciones que le impusieron las diversas burocracias: las federales, las estatales, y las más difíciles oposiciones y prejuicios por parte de personal administrativo en las universidades de Harvard y Boston. En 1963 Weil y su equipo efectuaron estudios “doble-ciegos” (doubleblind) con placebos, evitando así la influencia del prejuicio de cualquiera de las partes.

Si estudiábamos a personas que nunca hubieran probado la droga ni visto que la usaran, y si la suministrábamos en una situación tan neutral como fuera posible, podríamos aislar los efectos puramente farmacológicos de la mariguana. (p 79)

Hallaron incremento en el pulso cardiaco, enrojecimiento del blanco de los ojos y secamiento de boca y ojos, pero ningún efecto físico dañino. Hallaron, al descubrir los resultados “doble-ciegos”, varios sujetos que habiendo recibido una dosis de mariguana no pudieron reconocer un efecto. Weil lo atribuye a que, contrario al alcohol, la mariguana no afecta los centros inferiores del cerebro. En cuanto a desempeño sicológico, tras sus observaciones en laboratorio Weil concluye que la mariguana afecta negativamente cuando se suministra 1) a quien nunca la ha tomado, 2) en cantidad superior a la de costumbre y 3) en el desempeño de actividades no practicadas bajo su influencia con anterioridad. El autor se muestra convencido ejemplificando que si tuviera que elegir entre acompañar en el auto a un conductor que ha fumado mariguana y está acostumbrado a conducir en ese estado, o acompañar a un conductor con cualquier cantidad de alcohol en su organismo, elegiría sin cavilar la opción del conductor mariguano. [Yo no estoy tan seguro.]

Weil describe dos efectos sicológicos, la afectación a la memoria inmediata y la alteración de la percepción secundaria de la información sensorial (por ejemplo, los pachecos reportan escuchar música de forma más directa), como atribuibles no específicamente a la mariguana sino a los estados alterados de conciencia en general. Plantea que ambas pueden ser vistas como capacidades beneficiosas con paralelos en las tradiciones espirituales y en los recuentos de místicos. Cita una definición de Ganga Sahai inspirada en Krishnamurti:

El centro, el observador, es memoria. El centro está siempre en el pasado. Por lo tanto, el centro no es un ser vivo. Es una memoria de lo que ha sido. Cuando hay atención completa no hay observador... La vida está entrecortada y este entrecortamiento de la vida, causado por el centro “yo”, es el tiempo. Si miramos toda la existencia sin el centro “yo” no hay tiempo. La nueva dimensión es la mente silenciosa. Está siempre en el presente, siempre en el Ahora. Es la mente sin tiempo la que realmente existe. (p 93)

Weil ha concluido que la mariguana y en general los sicoactivos son placebos activos: como el ácido nicotínico, generan efectos físicos que despiertan reacciones sicológicas sensibles a la situación o set and setting. En el caso del alcohol los usuarios pueden confundir los efectos físicos menos deseables con la alteración sicoactiva deseable, mientras que la menor afección física de la mariguana, aunque brinda mejor oportunidad para interesarse por alteraciones sin drogas, se presta a malinterpretar el verdadero origen del cambio en la conciencia.



*5. Claves del Amazonia*


A continuación el autor relata sus observaciones etnobotánicas en sociedades indígenas de la región del Amazonas, la más rica en sicoactivos naturales descubiertos. En esas sociedades es común el “uso liberal de drogas para alterarse la conciencia, pero no parecen tener problemas con ellas” (p 99): no las emplean para “rebelarse contra sus padres o maestros, para retirarse del proceso social ni para lastimarse” (p 100). A partir de estudios, lecturas y observaciones Weil ha adquirido la impresión de que el éxito de estas sociedades amazónicas se asocia

con las formas como piensan sobre drogas y estados de conciencia así como con ciertos principios de uso de drogas que han descubierto. Primero que nada admiten que su mundo contiene muchas substancias mediante las que acceden a estados alterados de conciencia. (p 101)


Reconocen que no se pueden evitar y más bien han hecho uso de ellas incorporándolas de forma beneficiosa a su sociedad. Por supuesto las usan en sus formas más naturales; los perjuicios en otras culturas son mayores cuando hay acceso a los ingredientes activos en sus formas más puras, incluyendo el alcohol destilado. Más importante, reconocen la normalidad del apetito de experimentar con estados alterados y lo supervisan en el caso de los niños. Y el uso de drogas en las sociedades indígenas está altamente ritualizado: las preparan y consumen de ciertas formas para ciertos propósitos, involucrando cantos, instrumentos especiales y danzas.

Weil parte de sus observaciones amazónicas para proponer cuidados individuales en el uso de drogas: 1) su consumo en formas naturales, no refinadas y suministradas por vía digestiva (evitar la inyección intravenosa y la inhalación) ; 2) el uso ritual: a ciertas horas, bajo circunstancias predeterminadas; 3) obtener consejo de quienes tienen experiencia directa tanto como indirecta; 4) usarlas por razones positivas.



*6. La topografía de Tierra Derecha*


“Los estados alterados de conciencia, ingresados conscientemente, me parecen puertas hacia formas mejores de utilizar la mente que aquellas que seguimos la mayoría del tiempo.“ (p 117) Weil emplea un par de términos asociados a la contracultura para describir dos mentalidades; la dopada (“stoned thinking”) o de las formas mejores de pensamiento, y la derecha (“straight thinking”) o de las formas ordinarias de pensamiento. Todos empleamos ambas formas en proporciones variadas, y los que dominan la mentalidad dopada “ocupan porciones significativas de su vida mental en estados no ordinarios de conciencia” (p 119) aunque nunca empleen drogas. Describe cinco características o tendencias presentes en mayor o menor grado durante la mentalidad derecha. 1) Una tendencia a conocer las cosas mediante el intelecto en lugar de alguna otra facultad de la mente: al confundir conciencia con conciencia del ego se confunde la mente con el intelecto. 2) Una tendencia a estar apegado a los sentidos y mediante ellos a la realidad externa, conducente a aceptar la apariencia como realidad. 3) Una tendencia a prestar atención a formas exteriores en lugar de contenidos interiores, cayendo así en formulaciones materialistas de la interacción entre mente y materia. 4) Una tendencia a percibir diferencias en lugar de similitudes entre fenómenos, que deriva en aislamiento y miedo. Y 5) Una tendencia al pensamiento negativo, al pesimismo y al desconsuelo. Weil ejemplifica mediante otros cinco incisos el fracaso productivo de la mentalidad derecha: 1.- el uso de insecticidas para controlar insectos – al percibirlos como apariencias hostiles de la naturaleza que pueden ser directamente obligadas a retirarse, solo nos envenenamos a nosotros mismos y hacemos a los insectos más resistentes; 2.- el uso de antibióticos, caso muy similar al anterior – intoxican al cuerpo, y desarrollan infecciones “de hospital” más peligrosas; 3.- la medicina alopáta, el sistema médico que Weil estudió y practicó, y que resulta incapaz para reconocer que

vivimos en un mundo lleno de gérmenes, algunos correlacionados con síntomas físicos de enfermedad infecciosa. Pero solo algunos de nosotros nos infectamos algunas de las veces. ¿Por qué? Porque hay factores en nosotros que determinan qué clase de relación sostendremos con esos gérmenes foráneos – una relación de coexistencia balanceada o una de antagonismo desbalanceado (p 142)

– los postulados de Koch orientados a la comprobación en laboratorio caen en el error de apariencia característico de la mentalidad derecha; 4.- el modelo alopático en psiquiatría, que busca reducir ambivalencias y fortalecer el ego; y 5.- la acción política como medio para producir cambios externos – la alimentación de fuerzas de un bando incrementará la oposición en las fuerzas del otro. La derechez en todos estos casos “se deriva de confundir nuestras percepciones de la realidad con la realidad en sí, de la formulación de hipótesis que no se acomodan a nuestra experiencia directa” (p 148).



7. *Un viaje a Villa Dopada*


La mentalidad dopada es el reflejo inverso de la mentalidad derecha. Cuando entramos en la realidad no ordinaria aun por un momento, experimentamos las cosas directamente, vemos contenidos internos en lugar de formas externas, y de pronto nos encontramos capaces de participar en un cambio para lo mejor (...) No es algo foráneo que se aprenda, sino que se desarrolla al desaprender las formas habituales con que empleamos la mente. (p 149)


Los componentes esenciales del proceso de la mentalidad dopada son: 1) Dependencia de la intuición tanto como del intelecto. Los relámpagos intuitivos son estados alterados de conciencia que relacionan experiencias sensoriales, pensamientos y reacciones emocionales que el intelecto no puede explicar, que justamente aparecen cuando el intelecto se calla; el intelecto debería coordinarse con esta facultad en lugar de desconocerla. 2) Admisión de la naturaleza ambivalente de las cosas. Es el caso de la unidad representada por el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, de las partículas que también son ondas, y del cuerpo y la mente como manifestaciones de un solo fenómeno. 3) Experiencia de infinitud en su aspecto positivo, al relajar el ego: de la absoluta relatividad del universo, de la inexistencia de límites fuera de aquellos que nosotros mismos imponemos.


Weil presenta siete elaboraciones a las que ha llegado tras episodios de mentalidad dopada.

1) Control del sistema nervioso autónomo. Éste articula los músculos involuntarios, los del corazón y las células glandulares, y por lo tanto regula funciones involuntarias como las propias de los músculos intrínsecos del ojo, las glándulas de la piel y todos los sistemas cardiovasculares, respiratorios, digestivos, endócrinos, urinarios y reproductivos. Es común concluir desde la mentalidad derecha que el sistema nervioso autónomo no tiene conexión con la conciencia. Weil plantea que hay acceso desde una conciencia que sea diferente a la ordinaria centrada en el ego; por ejemplo se ha comprobado en pacientes hipnotizados y está ampliamente documentada en la literatura oriental. Si la repasamos encontramos algunas pistas respecto a las técnicas para obtenerlo: relajación, concentración, práctica, respiración y atención de la respuesta autónoma; todas ellas compatibles con la neurología moderna. En la respiración participan tanto el sistema nervioso autónomo como el motor voluntario, por lo que tiene sentido que una respiración detenida sea el camino para unir consciente y subconsciente y, por lo tanto, para controlar las funciones llamadas autónomas.


2) Las verdaderas causas de la enfermedad y la naturaleza de la sanación no alópata. Cuando las manifestaciones del inconsciente –que Weil ubica en el primitivo sistema límbico, también llamado rinoencéfalo o cerebro olfativo– son reprimidas por el ego consciente, éstas se redirigen por el sistema nervioso autónomo hacia las funciones físicas produciendo enfermedad. De observaciones posteriores a su retiro de la alopatía Weil deriva algunos principios de la medicina no alópata: su propósito de restaurar la integridad de consciente e inconsciente, el retiro de obstáculos, la distracción de los efectos negativos y una motivación a sanarse uno mismo. Weil ridiculiza los intentos institucionales por lograr el narcótico no adictivo y su incapacidad para reconocer el poder autosanador.

Para la mentalidad derecha la sanación no alópata suena mística. La sanación por fé es vista con desdén por los más racionales, a pesar de abundantes evidencias. Lo que la gente racional no puede comprender es que sus sistemas requieren fé también –fé en el intelecto y en el proceso racional. (p 171)


3) La anestesia general como un estado alterado de conciencia, no equivalente al estado inconsciente. Los llamados anestésicos son placebos activos cuyos fuertes efectos fisiológicos contribuyen a alcanzar la condición de anestesia general, pero este estado alterado se puede alcanzar por acupuntura y por otros medios.


4) La necesidad de una síntesis de las aproximaciones oriental y occidental hacia la mente. Se deben complementar las visiones occidental-materialista-intelectual y oriental-antimaterial-experiencial. Para Weil son reales tanto la conciencia como el sistema nervioso físico. “Los sabios lo han repetido una y otra vez: la verdad siempre está en medio” (p 177).


5) Paranoia positiva. La facultad para ver en la realidad un patrón radialmente simétrico y con intención hacia la persona puede dirigirse positivamente, como en las experiencias místicas.


6) Neurosis positiva, o asumir positivamente las consecuencias de un mundo ambivalente.


7) Psicosis positiva, o emplear positivamente la capacidad para la experiencia no ordinaria.


8) La realidad de la conciencia compartida; propuesta por Jung en occidente y documentada en culturas no occidentales, por ejemplo en las visiones colectivas de comunidades tribales. La imaginación y la intuición son puertas abiertas a esta realidad no ordinaria, no objetiva y sin embargo compartida.


m) Conclusiones Se ofrecen las conclusiones del documento

Weil presenta sus conclusiones en los capítulos finales ocho y nueve.



*8. La única solución al problema de la droga*


Que se puede lograr que las drogas desaparezcan, o que se puede disuadir a las personas deseosas de probarlas, son dos ideas fantasiosas propias de la mentalidad enderezada que Weil ha ilustrado.

La premisa subyacente a lo largo del libro ha sido que existen factores no materiales causantes de efectos materiales. Una deducción de esta premisa es que el problema de las drogas es un efecto de la forma en que concebimos las drogas y que solo podrá resolverse cambiando esos modelos conceptuales (...) Nada cambiará respecto a las drogas si antes no cambian los modelos que producen las actuales leyes, decisiones y acciones respecto a drogas. (pp 192, 193)

Si aceptamos que el consumo de drogas obedece a un apetito innato por modificar la conciencia, podremos encontrar formas positivas de canalizar ese apetito. Tenemos que aceptar la naturaleza ambivalente de las drogas y descubrir mediante la intuición y la experiencia directa su potencial para conocer formas mejores de emplear la mente. Se debe hablar en diferentes auditorios –en escuelas, institutos y organizaciones religiosas– sobre las experiencias de expansión de la conciencia para que se puedan transitar los caminos con menos riesgos.

Aprender a tolerar la experiencia no ordinaria en otros solo requiere aceptarla en la vida propia. Toda persona que se torna menos ansiosa y más abierta respecto a sus propios estados alterados de conciencia habrá hecho algo concreto para contribuir a resolver el problema de las drogas –habrá hecho de facto lo único que es posible hacer. (p 200)



*9. Hacia dónde ir de aquí*


La ciencia del siglo XIX erró al buscar el alma en el laboratorio. Lo contundente es la conciencia, aunque nunca se pueda hallar en un tubo de ensayo. La sociedad occidental ha llevado la mentalidad derecha al extremo, pero la ley de la conservación del equilibrio representada por el Ying yang de la antigua China no deja de manifestarse: es en las universidades y en las clases medias, recintos de la racionalidad, donde se expande la cultura de las drogas. El creciente interés sobre los estados de conciencia inevitablemente provocará un cambio general de conciencia que restaurará el equilibrio.


Persona que elaboró el resumen: Ricardo Berthold Sala Alisch, estudiante, maestría en Filosofía y crítica de la cultura, Universidad Intercontinental, México DF, noviembre 2004

Citas traducidas por Ricardo Sala




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Feliz Día Mundial por el Uso Debido de las Drogas, Dr. Weil!
26/06/2010 | 11:16
en Resumen analítico de The Natural Mind
   
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