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Trippy Weekends :: Drogas México

Hongos psilocíbicos
Cultura general y medidas de reducción de daños respecto a estos alucinantes sagrados de la serranía

Hongos psilocíbicos
Trippy Weekends
La psilocibina puede ocasionar experiencias de tipo místico con significad


Vivir en una de las ciudades más grandes del mundo no es fácil. Exige una alta capacidad para manejar tensiones, estrés...MARTÍN o cómo los hongos no me hicieron amar a la humanidadSoy de la colonia La Purísima, un barrio viejo de Iztapalapa. Tengo 28 años y ahí vivo todavía. Cuando tenía como dieciséis años me...
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7 comentarios


Trippy Weekends

Jorge García Robles

Miércoles 1 de noviembre de 2006 (31/03/08)
Mexico City Monthly ver en multicitymonthly.com

Vivir en una de las ciudades más grandes del mundo no es fácil. Exige una alta capacidad para manejar tensiones, estrés y neurosis de varios tipos. De ahí que no sea nada sorprendente que numerosos jóvenes capitalinos - como los que mostramos en este artículo – retaquen sus mochilas con triques, se fuguen de su ciudad y decidan masticar hongos o peyote en algunos pueblitos cercanos donde todo es posible, sobretodo imaginarse a uno mismo de forma distinta.



MARTÍN o cómo los hongos no me hicieron amar a la humanidad

Soy de la colonia La Purísima, un barrio viejo de Iztapalapa. Tengo 28 años y ahí vivo todavía. Cuando tenía como dieciséis años me juntaba con la banda, cotorreábamos en la calle, chupábamos cerveza, oíamos música, íbamos a reventones. Cerca de mi casa vivía un chavo más grande que nosotros, era pintor, buena onda, el cuate. A veces pasaba y se quedaba platicando un rato con nosotros. Un día nos dijo que él le hacía a los hongos que si queríamos entrarle a probarlos. Al principio no sabía, pero me dije: “como va, a ver qué se siente”.

Entonces los probé allí en la calle con mis amigos, y me gustó, no fue un viaje aca de poca madre, de hecho no me pegó tan fuerte, pero no malviajé. Luego se me antojó comer más, sólo que no en la ciudad sino en uno de los pueblitos donde crecen los hongos.

Como a los dos meses me fui solo a San Felipe Hueyapan, allá cerca del Popo. Llegué un sábado en la noche a Tetela del Volcán, tomé un pesero a San Felipe y ahí me encontré una casa que estaban construyendo, donde me metí a dormir. Por la mañana pregunté a un señor que iba en la calle dónde podía conseguir hongos. Me mandó a la casa de un joven del pueblo que vendía el palto con veinte honguitos a ciento cincuenta pesos. Los hongos eran del tipo pajaritos, así como traslúcidos, muy raros.

Se los compré y me fui al monte caminando, y como a la hora me comí ocho hongos. Una media hora después sentía que mi cabeza era como un motor encendido a toda velocidad, me sentí prendidísimo y comencé a escarbar la tierra con las manos porque sentía una fuerza tremenda en el cuerpo o en el alma.

Me sentía bien. Eran como las dos de la tarde. Al poco rato me calmé. Estaba nublado y el clima era muy agradable, sentía el aire que respiraba como si fuera un líquido que entraba a mis pulmones y los bañaba, muy buen rollo. Me regresé al pueblo cuando ya estaba anocheciendo, tomé el pesero a San Felipe al DF. Fue un buen viaje.

Paso el tiempo, me puse a chambear, me fui a vivir solo, pero siempre pensaba en volver a comer hongo, aunque no porque sintiera adicción. Era más el deseo, las ganas de viajar, que el vicio o el reventón, porque el hongo no es como unos alcoholes que te metes y te embruteces, es otro rollo, yo así lo entiendo.

Desde entonces me iba yo solo unas dos veces al año a comerme mis honguitos. Empecé aprender a viajar, porque hay que saber hacerlo. A veces sí he malviajado, una que otra vez. Pero luego trato de ver que pasó conmigo y por qué malviajé.

La última vez que comí fue hace quince días, en San Pedro Tlanixco, delante de la Marquesa. Había estado mucho tiempo mal, había tronado con mi chava y eso me afectó mucho. De hecho dejé de comer hongo como tres años, porque cuando me los metía malviajaba, todo por el truene que no tenía resuelto.

Pero un día me decidí a sacarlo todo, a limpiarme internamente. Me fui yo solo a San Pedro Tlanixco. A las seis de la mañana de un domingo salía caminar al bosque y comencé a buscar el espacio adecuado para comerme los hongos. Le pedí permiso ala naturaleza, al río, a los árboles, a la tierra y sentí que todo estaba bien, que lo que le solicité me lo concedió. Es como si la naturaleza hablara, me dijo: “adelante, cómetelos”.

Una hora después encontré un lugar que me latió en un claro del bosque, y me senté debajo de un pino muy alto. Saqué mi platito con veinticinco hongos y me los fui comiendo, masticándolos así despacito, sintiendo como caían en mi estómago y luego a mi sangre y a mi mente, a todo mi cuerpo.

Un rato después me sentí muy acelerado, oprimido por el lugar donde estaba. Caminé hasta el río y ahí me volví a sentir bien; de repente me prendí en serio, luego me relajé, empecé a pensar en mi ennovia, a la que no veía hace años, y me puse a llorar como un niño, me sentí muy culpable por lo que le había hecho. Lloré, lloré tendido en el suelo, en la tierra, hasta que me sentí liberado de su recuerdo, ligero como una pluma.

Poco más tarde se me metió en la cabeza la imagen de mi padre, que se había muerto un año antes, y ahí sí empecé a sacar mi rabia. Me puse a aventar ramas al aire con todas mis fuerzas, gritándole groserías a mi papá. “¡Por qué no me pelabas, por qué no me hacías caso!”, gritaba a todo pulmón y cogía ramas y las rompía contra el tronco de los pinos, hasta que me cansé de gritar y me quedé acostado boca arriba viendo el cielo medio nublado. De pronto me dio un ataque de risa tal que ya no aguantaba el dolor de estómago y hasta las lágrimas se me salieron.

Como no podía controlar la risa, me eché a correr, subí a una colina y comencé a vomitar, oriné, me limpié las narices y cuando acabé me volví a acostar en la tierra boca arriba. Otra vez un prendon pesado y sentí cómo las raíces de un árbol que estaba caído se convertían en serpientes, comencé a alucinar que se me acercaban, pero me concentré pensando que no era cierto, y me levanté, fija la mirada en la tierra. Creí que la naturaleza estaba embarazada, que de la tierra iban a salir así como animales; y me eché a correr hacia el río.

Cuando llegué, me quité los zapatos y los calcetines y metí los pies en el agua helada; aso me calmó. Estuve así no sé cuanto tiempo. Sentía una calma chida. Me vino un como amor por el mundo, por las cosas, por mi cuerpo, por los árboles que ahí estaban. Luego empezó a oscurecerse el cielo, me puse los zapatos y regresé al pueblo. Ahí tomé un camión y en la noche ya estaba en mi casa.

Me acosté y me quedé dormido como un bebé, hasta el otro día que me tuve que ir a trabajar. Antes de irme a la chamba sentí que debía y podía amar a todo el mundo, a la gente de la calle, a mi familia, a mis peores enemigos, a todos los cuates del trabajo, a mi jefe, a todos. Pero media hora después e llegar a la tienda donde trabajo, una vieja insoportable que desde hace años me cae de la fregada se me acercó y me ordenó a gritos que hiciera algo. Entonces, fijé mi mirada en sus anteojos de fondo de botella, no le dije nada y pensé: “Está cabrón amar a todo el mundo”.


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KhalYollilistli :
Que tal Jorge García te dejo mi correo para hablar más a fondo de este tema, me interesa mucho y veo que eres conocedor. mcroadm@outlook.com
21/09/2016 | 14:34
en Trippy Weekends
   
ricardelico :
Hola Makmiscreant. Solo una persona con el conocimiento y la experiencia suficientes puede distinguir entre hongos psicodélicos y otros hongos venenosos o incluso mortales. También la sesión del 'viaje' debe prepararse de antemano, para evitar un mal viaje que por alguna imprudencia ponga en riesgo tu vida o tu salud. El lugar debe ser seguro, y se debe contar con ayuda en caso de requerirla. Una sesión preparada en compañía de personas experimentadas reduce los riesgos.
10/07/2012 | 17:22
en Trippy Weekends
   
Makmiscreant :
Desde hace un año tenia planeado ir a tlanixco pero no pude ir sin embargo este año quiero visitarlo y me gustaria saber si tengo que comprar los derrumbes en algun lugar o si los encuentras al caminar por el bosque??
06/07/2012 | 21:17
en Trippy Weekends
   
claudygp10 :
si yo te recomendaria que fueras es un pueblo muy chido en donde puedes encontrar como liberar el estres.
31/03/2012 | 17:57
en Trippy Weekends
   
ricardelico :
El testimonio de Martín está divertido y bien redactado. Es el único: debe haber más bajo el título "Trippy Weekends", publicados ya sea como parte del mismo artículo en el número de Noviembre 2006 de la revista "Mexico City Monthly" (producida por la firma de ropa American Apparel) o en otros números.
28/07/2010 | 12:36
en Trippy Weekends
   
ricardelico :
Es abzurdho recomendar una aventura psicotrópica a un desconocido. Pero tomadas todas las precauciones, yo sí se lo deseo --y de corazón-- a muchas personas.
27/07/2010 | 12:20
en Trippy Weekends
   
Abzurdha :
me recomiendas ir a tlanixco a comer hongos???
23/07/2010 | 14:25
en Trippy Weekends
   
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