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Floripondio y toloache: Las campanas de la locura :: Drogas México

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Floripondio y toloache: Las campanas de la locura
Peyote


El toloache y el floripondio son plantas tan comunes que pueden crecer en un parque o en tu propio jardín. Pueden mitigar el...Abigail llegó a la playa de Maruata, en Michoacán, para encontrarse a sí misma, pero lo único que halló fue una terrible pesadilla cuyas secuelas sigue resintiendo ocho años...
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Floripondio y toloache: Las campanas de la locura

Béla Braun

Sábado 14 de junio de 2008 (28/08/13)
El Centro El toloache y el floripondio son plantas tan comunes que pueden crecer en un parque o en tu propio jardín. Pueden mitigar el dolor, causar alucinaciones o matar; sin embargo, son legales y muy fáciles de conseguir



Abigail llegó a la playa de Maruata, en Michoacán, para encontrarse a sí misma, pero lo único que halló fue una terrible pesadilla cuyas secuelas sigue resintiendo ocho años después. Experimentada en el consumo de drogas (mariguana, cocaína, LSD, MDMA y otras), la joven, que entonces tenía 20 años, se dejó inducir por “unos malandrines” que dominaban el comercio de drogas en la zona y accedió a beber un líquido extraño que luego supo era una infusión de toloache.

Primero sintió que su cuerpo se volvía pesado, hasta que le pareció insostenible. Se sentó; su respiración se volvió trabajosa y pronto se hundió en un estado de consciencia del que sólo recuerda algunos episodios. Durante tres días vagó sin rumbo por una playa que le parecía hostil y amenazante. Dos perros le salieron al paso, uno blanco y uno negro, parecidos a lobos, y le hablaron para advertirle sobre los peligros de cruzar un pantano. Luego se vio a sí misma como una niña llevada por el mar. No sabe dónde durmió, ni recuerda haber comido u orinado. Sólo sabe que fue rescatada por una pareja hippie que administra una comuna en Maruata. Se hacen llamar Tracy y Chapman.

Al tercer día de su viaje la pareja le dio peyote, un antídoto muy utilizado contra los efectos del toloache y del floripondio. Abigail recuerda el momento en que su alma comenzó a entablar una lucha interna: la luminosidad del peyote contra la penumbra del toloache. La batalla duró dos semanas y ella no recuerda casi nada. Cuando volvió en sí, regresó a la Ciudad de México. Aquí fumó mariguana con unos amigos y los efectos del toloache volvieron a apoderarse de ella. Vagabundeó durante dos semanas. Caminó kilómetros por callejones oscuros, platicó con los desamparados, con quienes se entendía a la perfección; prefería las cloacas, la basura, las rutas que los demás mortales evitarían. Llegó hasta un grupo de prostitutas en el rumbo de Ciudad Satélite. Les pidió un cigarro y la golpearon. Una de ellas, sin embargo, se apiadó de Abigail y llamó a su abuela, que la rescató.

Cuando sus padres la vieron pensaron que había enloquecido. Su cabello era áspero y erizado y su temperamento, agresivo e impredecible.

La llevaron al hospital psiquiátrico Fray Bernardino, donde tuvieron que colocarle una camisa de fuerza. Sin embargo, no la admitieron, pues observaron los síntomas de una intoxicación por floripondio y le recomendaron acudir con una experta en la materia. Sólo recuerda su nombre de pila: Consuelo, una iridióloga que se especializa en traer de vuelta a quienes se han “quedado en el viaje”. Ella le dijo que quienes le dieron peyote le salvaron la vida.

Ocho años después, Abigail padece lagunas mentales y su capacidad de aprendizaje y atención está notablemente mermada. Pero sabe que, dentro de todo, corrió con suerte: muchos han permanecido para siempre entre las garras de la locura o han muerto tras consumir una sobredosis de toloache.

Visible y misterioso

Dos jovencitas, estudiantes de biología de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, de la UNAM, repasan sus apuntes en uno de los numerosos jardines de su escuela. Al igual que muchos de sus compañeros, ellas saben que el arbusto de tres metros y medio que está a sus espaldas es un floripondio. Saben que es una planta solanácea con propiedades alucinógenas y que consumirla puede provocar “malos viajes”. Por eso, nunca lo han hecho.

El arbusto está identificado con una ficha técnica al igual que muchas de las especies de plantas que adornan los jardines del plantel. Si no fuera por eso, pasaría desapercibido, pues no tiene flores. Según el personal del herbario de la Facultad de Biología, la lluvia las tira. Pero las estudiantes no dudan que las flores hayan sido retiradas por los jardineros para evitar que alguien las recolecte para preparar un té con propiedades alucinógenas.

El floripondio tiene un aspecto similar al de las daturas, a las que pertenece el toloache. Es nativo de Sudamérica, probablemente de Perú, y su uso terapéutico y ritual está ampliamente extendido por todo el continente.

Según Albert Hoffman y Richard Evans Schultes, en el libro Las plantas de los dioses, los primeros pobladores del continente, que provenían de Asia, debieron comenzar a consumir el floripondio porque su aspecto les recordaba a las daturas que crecían en sus tierras de origen. De cualquier manera, tanto las daturas como las brugmansias (nombre científico que engloba a las distintas especies que se conocen aquí como floripondio) comparten sus alcaloides principales: hiosciamina y escopolamina.

Eso explica que ambos grupos de plantas cuenten con una reputación similar en muy diversas regiones del mundo y en contextos disímiles: son plantas sagradas, con grandes poderes curativos y propiedades alucinógenas incomparables, pero sumamente peligrosas; se les asocia con la oscuridad, con el inframundo; se les atribuye el poder de enloquecer a quien las consume, pero también el de facilitar la comunicación con el mundo de los muertos, de los antepasados.

En varias regiones de Asia se consumía la Datura metel. En China, por ejemplo, se la mezclaba con mariguana y con vino para producir un efecto anestésico durante cirugías menores. En otras partes, el humo de dicha mezcla se utilizaba para combatir enfermedades de vías respiratorias, como el asma.

Tanto en Europa como en América, Asia y África son bien conocidos los usos antiespasmódicos, antiinflamatorios y analgésicos de las daturas. En América, tanto éstas como el floripondio se suelen utilizar también como somníferos.


Incluso la medicina occidental se ha valido de la escopolamina y la hiosciamina para fabricar medicinas comerciales: la primera, en forma de parches que se pegan en la nuca para prevenir las náuseas y el mareo; la segunda, para fabricar antiespasmódicos.

Amor a la mala

Las daturas en Asia, Europa, África y América, y las brugmansias en éste último han sido utilizadas en ritos iniciáticos para niños y jóvenes en muy diversas culturas. También han servido como medicinas y como plantas visionarias, para entrar en contacto con otros mundos. Pero gracias a su tremenda toxicidad, bien conocida desde hace milenios, uno de los usos más comunes de estas plantas está en la magia negra y en la brujería.

Entre los apretados y olorosos pasillos del Mercado de Sonora, en el DF, puede adquirirse el toloache como un método para atraer el amor de la persona deseada. Una bolsa con hojas y tallos secos cuesta 20 pesos. Los efectos narcotizantes que produce su ingesta asemejan a una pérdida de la voluntad, y según la tradición, vuelven a las personas manipulables o dóciles.

En uno de los locales del citado mercado, “Santa” explica la manera correcta de suministrar la droga, tan pronto como se le explica que se la requiere para “el amor”:

“Tienes que preparar un té con dos hojitas y dárselo en una bebida una vez a la semana”, pero advierte que “si le das más la puedes atontar para siempre”.

En otro puesto, una muy joven colega suya ofrece un frasquito con “jugo de toloache” por 45 pesos. “Ponle unas gotitas en la bebida una vez por semana, pero ten cuidado, porque se te puede apendejar y, entonces, ¡ya para qué la quieres!”.

Pese a su gran toxicidad y mala reputación, tanto el toloache (datura inoxia) como el floripondio se venden libremente en éste y otros mercados, pues su régimen legal es el mismo que el de la lechuga o la menta: no se encuentran incluidos en la lista de sustancias prohibidas de la Ley General de Salud.

(((recuadro)))

¿Cómo son?

Tanto las brugnamansias como las daturas se caracterizan por sus flores en forma de campana que suelen orientarse hacia abajo. Crecen en arbustos que pueden medir hasta cuatro metros. Son particularmente aromáticas por la noche y el color de sus flores puede variar: las hay blancas, rojas, azules, amarillas o moradas. Suelen crecer a alturas superiores a los mil 400 metros sobre el nivel del mar, en climas cálidos o templados. En el DF son muy comunes y se pueden encontrar en parques públicos, terrenos baldíos y jardines particulares en prácticamente todas las zonas de la ciudad.

¿Cómo se consumen?

El uso lúdico de las plantas que contienen escopolamina es sumamente peligroso, puesto que la dosis activa es muy próxima a la dosis letal y nunca se puede saber bien a bien qué concentración de las toxinas se encuentra en cada flor, tallo u hoja. Quienes deciden correr el riesgo suelen hervir de una a tres flores en una taza de agua y beber el líquido: el efecto, que se caracteriza por una sensación de pesadez, al principio, y por una pérdida completa del contacto con la realidad objetiva después, puede durar entre 15 y 72 horas. Los efectos adversos pueden ir de la ceguera temporal a la locura permanente, el coma y la muerte.



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Béla Braun :
Lo irónico es que se trate de sustancias totalmente legales, mientra la mariguana, que es prácticamente inofensiva, es ilegal. Esto demuestra que el régimen legal de las sustancias psicoactivas depende fundamentalmente de qué tan extendido está su uso y no tanto del daño que provocan. Hay varios ejemplos de esto, pero los más claros son el LSD y el MDMA, que fueron prohibidos sin el respaldo de evidencia científica que demostrara su peligrosidad, cuando su consumo alcanzó niveles "preocupantes" para las autoridades estadounidenses.
05/04/2010 | 13:45
en Floripondio y toloache: Las campanas de la locura
   
ricardelico :
Alguna vez ante un floripondio en un fantástico jardín frente al Lago de Pátzcuaro, una amiga y yo andábamos de curiositos y le preguntamos a un conocedor de plantas y medicina ayurvédica sobre la preparación y los riesgos de un tecito. Los efectos fueron curiosos, no del todo agradables, como de entorpecimiento del control del cuerpo y del andar, como de borracho. No lo volvería a hacer, conociendo ya tantas historias sobre entoloachados y enfloripondiados. Hay plantas psicoactivas más interesantes y menos peligrosas.
25/03/2010 | 19:36
en Floripondio y toloache: Las campanas de la locura
   
isassi :
creo que con esta informacion puedo decir que estas plantas tienen mucho mayor riesgo en comparación con la marihuana. Esta comparacion quizas nos lleve a pensar en la idea de que en ciertas culturas, ya sea miticas, tradicionales o arcaicas, siempre en esas comunidades la presencia del riesgo no esta tan lejos de sus practicas rituales sobre "las plantas de los dioses". Quizas podamos aprender algo tan significativo de ellas.
22/03/2010 | 15:13
en Floripondio y toloache: Las campanas de la locura
   
teonanactl :
pues esque yo creo que nadie deberia de consumir nada sin saber que es, en estos dias no de deberia nadie de aceptar ni un dulce de cualquier persona, y en cuanto a las brugnamansias y daturas yo les tengo un gran respeto y las utilizo ornamentalmente y como medicina tradicional, lo que hago es un preparado con alcohol y flores usando aplicaciones cutaneas para dolores musculares , musculos tensos y dolor de huesos, pero no lo consumiria oralmente eso es para gente que no se quiere o que de plano consume cosas sin saber ni que son eso es muy malo y peligroso
04/06/2009 | 09:40
en Floripondio y toloache: Las campanas de la locura
   
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