Pánico al éxtasis

por Nicolás Núñez
Médico, autor de la Campaña de Prevención "Atención Pastillas", España


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La preocupación social generada por la tragedia de Málaga nos obliga a todos a hacer un esfuerzo para analizar racionalmente el consumo éxtasis y otras drogas sintéticas o de diseño. La mayoría de los consumidores de éxtasis (MDMA) no mueren por el consumo, es más según diversos estudios la mortalidad en los usuarios de éxtasis es bastante baja, del 0.0002%, mientras que para los consumidores de opiáceos es del 1.5 al 3%, para los fumadores del 0.9% y para los bebedores de alcohol del 0.5% (Institute Study of Drug Dependence.1996). El DAWN, sistema de información sobre drogas de USA, no incluía entre sus datos de mortalidad al éxtasis (MDMA) por su escaso número, aunque en el informe del año 2000, recien publicado lo ha incluido en una nueva categoría "club drugs" junto con la ketamina, GHB y flunitrazepan, que en cualquier caso no está en la lista top de diez drogas de mayor mortalidad. En Inglaterra los datos nos indican siete muertes al año, de entre un millón de consumidores. En España se habla de ocho o diez fallecidos en la última década, aunque el Gobierno del PP contestaba a un diputado socialista hace un año que no conocía con exactitud el número de fallecidos por consumo de éxtasis y otras drogas de diseño desde el año 1996 al 2000, ni tampoco conocía la composición precisa de las pastillas decomisadas. No es una broma, es un fracaso del Observatorio Español sobre Drogodependencias. La muerte de los dos jóvenes andaluces en la fiesta dance de Málaga ha hecho visible la realidad del mundo urbano juvenil de las fiestas y discotecas, que algunos autores han descrito con acierto (ETXEVARRÍA 1997 y 1998; MAÑAS,1998). En el estudio de los jóvenes españoles de 1999, ELZO encuentra un 31% de jóvenes españoles entre los 15 y los 24 años que gustan de la música techno, y un 4.9% de jóvenes de entre 15 a 24 años que ha probado alguna vez el "éxtasis", un 7.1% la cocaína, un 5.9% las anfetaminas y un 4.5% los alucinógenos. (ELZO, 1999).Desde la fiesta de la paz de WOOSTOCK en el año 1969, hasta el Love Parade de Berlín han transcurrido más de 25 años, han llegado la música electrónica, los DJ´S y el éxtasis (MDMA), aunque el Rock, los tripis (LSD) y la Maríhuana no han desaparecido. Del famoso "haz el amor y no la guerra" hemos pasado al "love". En Madrid los antiguos protagonistas de la "movida" declaran resignados que "Madrid ha muerto" mientras los herederos bailan y bailan, cariñosamente "House". Hay algunos antecedentes históricos curiosos, aquí mismo en la Europa Medieval como la "epidemia de los danzantes".

El consumo de "éxtasis" (3,4,metil-n-dioximetanfetamina) tiene efectos estimulantes similares a la anfetamina, reduciendo el cansancio y el sueño, y también efectos psicodélicos provocando sensaciones corporales sin llegar a auténticas alucinaciones, por tanto su uso es menos complicado que el LSD y más gratificante que las anfetaminas, lo que explica en parte su auge en la sociedad occidental en las dos últimas décadas. En España despúes de alcanzar su cima de consumo a mitad de los noventa, podemos decir que es un producto estabilizado.

Efectivamente el éxtasis(MDMA) no es una sustancia inocua, su consumo incrementa la tensión arterial y la frecuencia cardiaca entre otras variables, sin embargo su uso médico no ha generado problemas ni en España ni en otros países, ni en voluntarios sanos ni en enfermos bajo tratamiento, incluso hay alguna mejoría accidental en enfermos de Parkinson que está siendo estudiada.

¿Sabremos con exactitud las sustancias consumidas en la fiesta de Málaga?
¿Cuándo sabremos con precisión los factores causales de estas muertes?
La hipótesis de muerte por sobredosis de "extasis" (MDMA) es posible pero poco probable, porque la dosis letal es muy alta, según los experimentos con monos podría estar alrededor de los 20 mgrs por kilogramo de peso. Las consecuencias nefastas podrían estar moduladas por una temperatura ambiente muy alta, que parece que no fue el caso de Málaga, o por una vulnerabilidad personal. Actualmente las hipótesis más probables serían la combinación abusiva de sustancias y el consumo de PMA, "parametoxianfetamina", una sustancia derivada de la anfetamina pero mucho más tóxica que el "extásis" (MDMA) aunque su presentación es similar, en forma de "pastillas". (SHULGIN.1995). Se la conoce desde hace algunos años como "muerte" por sus consecuencias nefastas que comenzaron a ponerse de manifiesto con seis muertes en Australia (BYARD.1998) y en el verano del 2000 en Chicago (USA) con dos muertes. Tiene efectos potentes a la mitad de la dosis efectiva del éxtasis (MDMA) y a dosis bajas el consumidor no percibe la diferencia, habiendo acuerdo unánime en su toxicidad y en su falta de ningún tipo de uso beneficioso. Los fabricantes clantestinos encuentran facilidades para su elaboración porque los precursores químicos son diferentes a los del éxtasis y por tanto están menos perseguidos. En algunos países de centroeuropa se ha dado la voz de alarma porque han sido detectadas, por ejemplo: "Mitshubishi roja" y "Superman" que podrían estar distribuyéndose hacia lugares en los que no se ha denunciado, como España. Tambíén es probable que los jóvenes hubieran combinado abusivamente varias sustancias con el consiguiente perjuicio: tabaco, alcohol, cannabis, cocaína, LSD, éxtasis y DXM. Efectivamente el policonsumo es frecuente, y en este caso la mezcla de éxtasis con alcohol y/o DXM, "dextrometorfano" puede incrementar los efectos nocivos facilitando la hipertermia y la deshidratación. Se ha [encontrado que muchas sustancias] son vendidas como éxtasis, incluso se ha encontrado "ketamina".

Frente al modelo idealista del NO a las drogas, se ha incorporado el "DECIR ALGO MÁS QUE NO", superando el idealismo de la sociedad libre de drogas y la abstinencia como único objetivo.

Todos tenemos que aprender de Málaga porque las responsabilidades son compartidas, en primer lugar, hay un delito de trafico de drogas, pero también es evidente que hay una grave falta de información. Más aún ¿son responsables los jovenes de que los grifos de agua estén cerrados en algunas discotecas? ¿O de no saber exactamente lo que están tomando? Prohibir los conciertos de música electrónica, es una barbaridad que puede llevar a algunos jóvenes a una mayor transgresión social. Los falsos mitos existentes sobre los efectos de las drogas se combaten con la información veraz y la prevención, también en los escenarios de las fiestas y las discotecas. Es necesario configurar un acuerdo entre las Administraciones Públicas, especialmente los ayuntamientos, los jóvenes y los empresarios de la hostelería para que discotecas, clubs y fiestas cumplan los mínimos requisitos higiénicos: temperatura, ventilación, aforo y agua fresca gratuita. También es importante el análisis toxicológico de las sustancias de consumo clandestino y la información a los potenciales consumidores para evitar tragedias como la de Málaga, dando un impulso a actuaciones ejemplares como la de Energy Control.

El consumo de drogas da lugar en ocasiones a graves situaciones humillantes y exclusión social, a pesar de lo cual no comparto las posiciones puritanas porque son contrarias a la libertad. Existen consumidores de drogas, que no quieren o no pueden abandonar el consumo, pero que necesitan ayuda y protección. Por ello y por la escasa efectividad de las políticas represivas de la "guerra contra las drogas", se han puesto en marcha estrategias novedosas bajo la denominación de reducción de daños que han demostrado su eficacia. Frente al modelo idealista del NO a las drogas, se ha incorporado el "DECIR ALGO MÁS QUE NO", superando el idealismo de la sociedad libre de drogas y la abstinencia como único objetivo. Vale la pena recordar el concepto de "sociedad del riesgo" de BECK, aunque parece obvio, no existe el riesgo cero, ni la seguridad absoluta, porque la vida humana, especialmente la de los adolescentes, está determinada en gran medida por la curiosidad y la experimentación, por tanto el mejor objetivo es tratar de evitar las consecuencias irreversibles de una experimentación temporal. Naturalmente que el ser humano es capaz de desarrollar creencias, actitudes y comportamientos inteligentes en relación a las drogas, utilizándolas o no, en la mayoría de los casos así es.